El legado de Carlos Morales: vergüenza y corrupción

Letras Desnudas

Mario Caballero

El legado de Carlos Morales: vergüenza y corrupción

Hace dos años, Carlos Morales se colocó al frente del cabildo para tomar posesión de la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez y prometió poner fin a la corrupción y a tener un gobierno honesto y de eficacia para el bien de la ciudadanía. Pero hoy su gestión es la de un alcalde enfermo de poder, que no supo gobernar más que para sí mismo, que abrazó la corrupción que tanto criticó de sus antecesores y al que la autoridad electoral local sancionó con enviarlo a la lista negra de agresores.

No tenga ninguna duda de que él es una vergüenza para la Cuarta Transformación. Su ambición alimentó la rapiña de la que fueron parte hasta sus hermanos, su desprecio por las leyes se concentró en la asignación de contratos por adjudicación directa a empresas presuntamente ligadas a su familia, y su misoginia y machismo lo llevaron a orquestar campañas de difamación contra la regidora Adriana Guillén Hernández, a quien sigue denigrando a pesar de que el IEPC lo sentenció a darle una disculpa pública por haber ejercido violencia política de género en su contra.

La corrupción, el nepotismo, el tráfico de influencias y las agresiones políticas son las imágenes definitorias de la presidencia municipal de Carlos Morales. O, mejor dicho, su legado. Y eso tendrá consecuencias para MORENA que buscará retener el control de la alcaldía capitalina en las elecciones próximas.

¿Cómo harán los morenistas para superar que Carlos Morales haya sido calificado como el peor alcalde del país en cuanto al manejo de la pandemia? Según la empresa Caudae Estrategias, que realizó un estudio para conocer la percepción de los habitantes de 55 ciudades respecto a las acciones de sus autoridades frente a la crisis sanitaria por coronavirus, el alcalde Morales fue reprobado por cerca del 84 por ciento de la población encuestada, obteniendo el lugar 55.

Ese resultado, sin duda, es una vergüenza para MORENA, partido que en coalición con el PT y PES llevó a Carlos Morales a ganar la presidencia de Tuxtla Gutiérrez después de que éste hubiera perdido la elección en dos ocasiones.

Digo vergüenza porque si algo creó ese partido fue el mito de construir un gobierno humanista, que daría prioridad a la gente pobre y que tanto protegería a los ciudadanos como defendería los derechos a tener una vida digna, justa y con mayores oportunidades. Morales Vázquez, al darles la espalda a los ciudadanos, vino a romper con ese mito.

Nadie puede juzgar lo contrario. Bajo la visión política del presidente Andrés Manuel López Obrador, MORENA se convirtió en el partido de la esperanza. Millones de mexicanos que estaban decepcionados de la política, de la corrupción de los partidos, de las tranzas de la clase gobernante, volvieron a creer, a pensar que un cambio en la forma de gobernar era posible y sintieron representados sus intereses por el nuevo instituto político.

Esa envoltura de honestidad y democracia llevaron al partido a obtener la presidencia de la República en 2018, así como la mayoría en las cámaras legislativas, varias gubernaturas, congresos locales y un buen número de alcaldías. Pero tras la fracasada gestión de Carlos Morales el triunfo de MORENA en la capital del estado será más difícil esta vez. Sobre todo, si comparamos la situación actual del municipio después de dos años de gobierno morenista.

Por ejemplo, el tema de seguridad es uno en los que más ha reprobado el gobierno de Morales. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, realizada en septiembre de 2020, Tuxtla Gutiérrez figura entre las ciudades más inseguras de todo el territorio nacional, con más de 7 de cada diez tuxtlecos declarando que se sienten inseguros al vivir en la capital.

Desde el arranque de la administración de Morales Vázquez, Tuxtla fue azotada por una ola de asaltos bancarios, a cuentahabientes, a transeúntes y a negocios. También se dispararon los homicidios, tanto así que fuimos testigos de cómo dos sujetos a bordo de una motocicleta asesinaron a tiros a un automovilista que se desplazaba por una de las principales arterías de la localidad y a plena luz del día.

Otro claro ejemplo de que nadie está seguro en la capital es el asesinato del reconocido empresario Alfredo D’Argence, los primeros días de diciembre pasado. Él estaba en su vehículo cuando dos personas en motocicleta se acercaron por el lado de su ventanilla y le dispararon a quemarropa, muriendo al instante.

De este evento que alcanzó gran resonancia a nivel nacional el alcalde nunca salió a declarar nada, y ocurrió precisamente cuando el secretario de seguridad pública municipal, Jorge Alexis Zuart, según estaba recuperándose de la tremenda borrachera que se propinó en su boda, sí, en medio de la pandemia.

Otro asunto que tendrán que afrontar los morenistas, o mejor dicho, el candidato a la alcaldía tuxtleca, es el desprecio de Carlos Morales hacia los empresarios. Recordemos que cuando la emergencia sanitaria comenzó a provocar estragos en la economía, se le solicitó que prorrogara los pagos del predial y del servicio de agua potable. No que perdonara los pagos, sino que los cobrara cuando la situación fuera más benévola. Eso les ayudaría a aliviar un poco la carga financiera, pero la respuesta de Morales fue un no tajante.

Prefirió seguir cobrando el costo de los servicios sin importar que muchos comercios tuvieran que cerrar debido a las nulas ventas. Peor todavía, decidió incrementar el pago del impuesto predial y cobrar el consumo de agua potable a las escuelas públicas. Eso cuando miles de personas en la ciudad se quedaron sin empleo y, por ende, sin el sustento para sus familias.

Ahora bien, ¿cómo le hará MORENA, autoproclamado el partido anticorrupción, para borrar de la memoria colectiva la corrupción ejercida y fomentada por Carlos Morales? ¿Cómo se sobrepondrá al fraude que este alcalde morenista cometió contra el erario por cerca de 40 millones de pesos por las compras directas de contenedores de basura que hizo a la empresa Veolia?

Para los morenistas, el costo político y electoral que podrían pagar en las próximas elecciones por haber respaldado a Carlos Morales será demasiado alto. Que él haya sido multado, requerido para rendir una disculpa pública a favor de la mujer que agravió política y moralmente, y que además haya sido ordenada su inscripción en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, será un lastre para el partido muy difícil de superar.

Así que, si los de MORENA quieren tener éxito y, lo más importante, fortalecer su discurso anticorrupción y de honestidad valiente, necesitan deshacerse de Carlos Morales Vázquez. Porque, además de ser un corrupto de proporciones históricas, ha demostrado estar dispuesto a violar toda ley que le estorbe y a no sujetarse a ninguna autoridad.

Pues el jueves 7 de enero, a pesar de que se le declaró la pérdida de la presunción del modo honesto de vivir, requisito de elegibilidad para ocupar cargos de elección popular, se inscribió como precandidato de MORENA para contender a la diputación federal del Distrito 9 del Estado de Chiapas. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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