Dr. José Antonio Ramírez Díaz
El mundo se encuentra cambiando a un ritmo cada vez más rápido en las esferas económicas, tecnológicas, políticas y culturales que han afectado significativamente nuestro quehacer cotidiano y por tanto el entorno educativo; es por ello, que se hace necesario y urgente un accionar donde desde la educación se inicie el fomento del pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo colaborativo para propiciar espacios que permitan la generación de soluciones a los nuevos desafíos.
Los problemas de exclusión y desigualdad social que ha propiciado históricamente la estructura del modelo de desarrollo, implica una reconceptualización de la enseñanza y el aprendizaje, así como el surgimiento de nuevas estrategias metodológicas para el trabajo en el salón de clases, generando nuevos estilos en el desarrollo y aprendizaje de los contenidos en los centros escolares. Es necesario reorientar los procesos formativos hacia el diseño de estrategias y actividades que transformen no sólo el entorno escolar, sino que, a la vez, transformen el complejo entramado social al interior de las comunidades.
En este contexto, los procesos educativos deben orientar sus acciones a la formación de ciudadanos con características específicas para responder a las exigencias de su entorno; potenciar el pensamiento crítico como motor del cambio social fundamentado a través de la creatividad y el trabajo colaborativo; es decir, formar sujetos con la capacidad de transformar sus contextos a partir de juicios razonados mediante la interpretación, análisis y evaluación de evidencias en su interacción social a partir de conceptos de su cotidianidad y de los criterios en que se fundamenta. La educación ya no puede estar dirigida a la transmisión de conocimientos y de información, sino a la capacidad de producirlos y de utilizarlos.
PENSAMIENTO CRÍTICO
Al pensamiento crítico se le define como la capacidad humana para analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, una capacidad que se puede comprender como una valoración de las afirmaciones que hacemos para saber si son verdaderas o no; o simplemente, como la capacidad que tenemos para analizar la información que recibimos.
El pensamiento crítico en nuestro país históricamente ha sido considerado en los planes y programas de estudio del Sistema Educativo Nacional al considerarlo uno de los aspectos primordiales que permiten el aprendizaje integral del estudiantado; sin embargo, es hasta la concepción del Plan de Estudios 2022, que se le otorga a la escuela una función social bien definida al orientar su enfoque hacia “la justicia social, en donde los saberes y conocimientos de las y los estudiantes son movilizados para plantear preguntas, elaborar proyectos, así como desarrollar una conciencia crítica de cómo las dimensiones interdependientes de la vida de las personas responden a fenómenos históricos y estructurales que les impactan directa o indirectamente en su vida familiar, escolar y comunitaria” (SEP:2022).
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha planteado el pensamiento crítico como una herramienta para la formación integral; dentro de su diseño curricular, es un eje articulador. De entrada, un eje es un soporte que atraviesa el plan de estudio de educación básica de lado a lado. Está presente en los campos de formación, en los proyectos sociocríticos y en el aula, la escuela y la comunidad, desde el principio hasta el final (MEJOREDU:2024). Implica un proceso de formación en el que las y los estudiantes, mediante el diálogo, establecen relaciones entre, saberes, conocimientos y experiencias desarrollan su autonomía, interrogan a la realidad, identifican situaciones problemáticas y contribuyen a su transformación.
La NEM, busca que los procesos educativos se desarrollen desde y en el pensamiento crítico, no como un tema separado del resto de los ejes articuladores o campos formativos, sino más bien como un aspecto central que al mismo tiempo esté presente en cada una de las estrategias y actividades que se gesten dentro y fuera de las aulas (SEP:2022).
Es necesario plantear nuevas formas de entender el mundo. La enseñanza y el aprendizaje, deben pensarse a partir de la lógica de la pregunta para mirar lo que no se ve y superar las certidumbres que dan los saberes ya cristalizados. La idea de enseñar a pensar sobre lo no conocido a partir de interrogar a la realidad para transformarla; es decir, a partir de la problematización de la realidad y el reconocimiento de la diversidad, implementar procesos formativos situados.
CREATIVIDAD
La creatividad es la capacidad humana que hace posible mirar las cosas desde diferentes perspectivas, desafiar supuestos preexistentes y utilizar la imaginación para resolver problemas.
La creatividad en educación se refiere a la capacidad de los alumnos para generar ideas originales, resolver problemas de manera innovadora, pensar de forma divergente y expresarse de manera única y personal. Como podemos observar, esa capacidad no se limita únicamente a las artes o disciplinas creativas, sino que se extiende a todas las áreas del conocimiento y la vida cotidiana. La creatividad en el alumnado implica la habilidad de ver las cosas desde diferentes perspectivas, cuestionar el status quo y encontrar soluciones nuevas y eficaces para los desafíos que se presentan en las tareas académicas (https://iddocente.com).
La creatividad fomenta el pensamiento crítico y la resolución de problemas, habilidades que son fundamentales para el éxito tanto académico como personal en el mundo actual. Los problemas a los que se enfrentarán nuestros alumnos en el futuro serán complejos y multifacéticos, y requerirán soluciones innovadoras y fuera de lo común.
Por otra parte, la creatividad también promueve el aprendizaje significativo, al permitir que los alumnos se involucren activamente en su propio proceso de aprendizaje, conectando nuevas ideas con sus conocimientos previos y construyendo su comprensión de manera personal y única.
Además, la creatividad fomenta la autonomía y la autoexpresión, lo que a su vez contribuye al desarrollo de la autoestima y la confianza en uno mismo. Cuando los alumnos tienen la oportunidad de expresar sus ideas y perspectivas libremente y de manera creativa, se sienten valorados y empoderados, lo que aumenta su motivación y compromiso con el aprendizaje.
Por último, no podemos olvidar que la creatividad también es esencial para la innovación y el progreso social y económico. Las sociedades que fomentan la creatividad en sus ciudadanos son más propensas a generar ideas innovadoras y a encontrar soluciones a los desafíos globales que debemos enfrentar no solo como individuos sino también como sociedad (https://iddocente.com).
TRABAJO COLABORATIVO
El trabajo en equipo supone la aportación individual de las experiencias, habilidades y competencias para que, conjuntamente con la participación de los demás integrantes del grupo se logre el objetivo común. De esta manera, el trabajo colaborativo implica la sinergia de voluntades, experiencias y habilidades entre los miembros del equipo y no solo la suma de sus esfuerzos individuales; lo cual implica escuchar y comprender el punto de vista de todos los miembros para establecer una relación de confianza y empatía para alcanzar los objetivos.
En este contexto, la puesta en común de los diferentes conocimientos y capacidades individuales en diversas actividades de aprendizaje para solucionar problemáticas cotidianas en el aula, la escuela y la comunidad, permite al grupo solucionar problemas reales al conectar la educación con las historias y contextos locales.
El trabajo colaborativo estimula el pensamiento crítico ya que los estudiantes tienen la oportunidad de discutir diferentes perspectivas y puntos de vista, cuestionar suposiciones, evaluar la validez de argumentos y tomar decisiones informadas; la diversidad de ideas en un equipo puede llevar a soluciones más creativas e innovadoras.
En las tareas pedagógicas de la Nueva escuela Mexicana (NEM), la gestión escolar se orienta desde el trabajo colaborativo; estableciendo que es una habilidad que se desarrolla a lo largo de la vida y que requiere aprender a comunicar necesidades, convivir, tomar decisiones, establecer acuerdos, lograr metas comunes; en fin, colaborar significa trabajar con otras personas a pesar de nuestras diferencias en ideas, valores, formas y estilos de vida.
En la época actual, la educación se enfrenta a nuevos desafíos y oportunidades que demandan una reflexión profunda y una acción transformadora. La globalización, la revolución digital, la diversidad cultural y la interdependencia global son solo algunos de los factores que están transformando la educación en nuestros días. En este contexto, se hace necesario repensar los modelos y prácticas educativas existentes para adaptarse a las nuevas realidades y desafíos que demanda la escuela como institución para transformar la formación de los individuos y la sociedad en su conjunto.










