“La fichita” del IMSS

Letras Desnudas

Mario Caballero

 

“La fichita” del IMSS

Desde que se tiene memoria, siempre se ha hablado de que Chiapas ha sido un lugar propicio para la corrupción de políticos deshonestos. Era un secreto a voces que en el Gobierno del Estado se hacían grandes fortunas por parte: de los funcionarios.

Nada nuevo, entonces, enterarnos de la corrupción en la administración de Juan Sabines Guerrero, que heredó una deuda para el estado por más de 40 mil millones de pesos. Como tampoco hay nada nuevo de más casos de corrupción durante el sexenio pasado. Esto viene a mención ya que actualmente la Auditoría Superior de la Federación tiene en la mira a quien durante la administración del gobierno anterior fungió como secretario de Hacienda y que es señalado como uno de los principales responsables del saqueo al erario de los chiapanecos y de llevar a la quiebra a cientos de empresarios locales.

Estoy hablando de Humberto Pedrero Moreno, que en septiembre de 2019 pidió licencia como diputado federal “indígena” para asumir la Dirección de Administración del IMSS y que hoy ha vuelto a pedir licencia para dejar este cargo debido, supuestamente, a problemas de salud. Sin embargo, se sabe que no está enfermo, sino que se mudó a Inglaterra a estudiar un posgrado en la prestigiosa y costosísima universidad de Oxford.

En otras palabras, está huyendo de la justicia, ya que la ASF lo tiene citado, pero sin dejar de tener el control de los dineros del IMSS, ya que no renunció al cargo donde dejó como encargados a Borsalino González Andrade y Jesús Eduardo Thomas Ulloa, quienes fueron sus cómplices en la Secretaría de Hacienda y en otras dependencias, como el Isstech.

 

PILLOS DE SIETE SUELAS

No sé cuánto sea de cierto de lo que aparece en la prensa local y nacional sobre las acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito contra Humberto Pedrero. No dudo que sus acusadores hayan faroleado en muchas ocasiones. Pero de todo eso, lo que en verdad se sabe, ya es un escándalo.

Hace algunos años, por ejemplo, se le inició en su contra la averiguación previa número PGR/CHIS/TGZ-1/166/2013 ante el Ministerio Público Federal por los delitos de falsedad de declaraciones y uso de documento falso, pues a través de artimañas legaloides y documentación apócrifa había querido despojar una propiedad que, primero, dijo que su padre había comprado en 2002 por una cantidad de 200 mil pesos, predio cuyo costo está por arriba de los 20 millones de pesos y que su legítima propiedad estaba amparada por el título de propiedad 12324, volumen 400, expedido por el notario José Eugenio Solórzano Paniagua el 21 de agosto de 1991.

Luego, al ser declarado falso por autoridades judiciales el supuesto contrato de compra-venta, simuló ahora un contrato de cesión de derechos certificado en escritura pública ante notario público, pero éste también resultó falso. El notario que según había firmado y sellado dicho contrato declaró: “no es mi firma, ni el sello de mi notaría”. En fin, una fichita.

En 2014 fue ungido Tesorero del gobierno anterior y del 2016 al 2018 fue titular de la Secretaría de Hacienda.

En esta última posición, Humberto Pedrero fue el que operó actos ilegales en contra de distintos organismos, como el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado, del cual se apoderó de alrededor de 300 millones de pesos del Seguro Mutuo de Vida. Asimismo, logró la extinción del Fondo Estatal de Atención a Desastres Naturales, del cual también hizo desaparecer los más de 82 millones de pesos. Lo mismo puede decirse de otros fideicomisos que se esfumaron junto con el dinero.

Ante el desaseo en el manejo de los recursos del estado provocó una profunda crisis en el sector salud, ya que retuvo a su antojo el pago a proveedores y nunca liberó en tiempo y forma los recursos que debían llegar a esa dependencia. Incluso, se dice que estuvo detrás de la detención de un grupo de empresarios que exigía que se le cubrieran los adeudos que mantenían desde hace años con la Secretaría de Salud.

Baja esa práctica generó atrasos y problemas financieros en todas las dependencias y en los municipios, por lo cual hubo conflictos entre los distintos sectores de la población que exigían la entrega de los apoyos de los programas sociales, pagos de sueldos y aguinaldos a los trabajadores de los Ayuntamientos, pago de facturas a proveedores y también hubo retraso en la ejecución de obras e incluso se dejaron de dar préstamos a los trabajadores del Estado, quienes además de no contar con ese derecho laboral tampoco tuvieron atención médica adecuada y medicamentos. Esto nos lleva al grosero manoseo a los recursos del Isstech.

En noviembre de 2016, Pedrero impulsó el nombramiento de Eduardo Thomas Ulloa como director general de esta dependencia, y el resultado fue opacidad en el ejercicio de los recursos, pésimo servicio en los hospitales, como el Hospital Vida Mejor, donde las principales quejas del personal médico y derechohabientes fue falta de medicamentos, equipo médico y, lo peor de todo, la cancelación de cirugías por inexistencia de material quirúrgico y mal estado de las instalaciones.

Además, desaparecieron los fondos que debieron ser transferidos a las clínicas y hospitales del Isstech e igualmente los millones y millones de pesos que el Estado recauda de las cuotas mensuales que les descuentan vía nómina al magisterio y a los trabajadores del Estado, lo cual les da derecho a prestaciones que debieron ser otorgadas por este Instituto, como créditos para vivienda, servicios médicos, medicamentos, entre otros.

En el caso de Borsalino González, otro de los cómplices de Humberto Pedrero, quien ocupó diversos cargos dentro de la Secretaría de Hacienda, como Coordinador Técnico y Encargado del Despacho de la Subsecretaría de Entidades Paraestatales, también fue acusado de malversación de recursos públicos, enriquecimiento y peculado. Es éste el que a partir del dos de julio pasó a asumir como encargado de la Dirección de Administración, en relevo de Pedrero Moreno.

Desde la llegada de estos tres personajes, el IMSS ha estado envuelto en distintos casos de corrupción y falta de transparencia en las licitaciones. Como en la famosa compra de ventiladores y recientemente la contratación por 817 mil pesos a una empresa ligada a un político venezolano que cuenta con una orden de aprehensión desde el 2019, acusado de utilizar empresas fantasmas.

 

¿Y QUÉ?

Ante todo esto, la pregunta es: ¿qué espera Zoé Robledo para correr definitivamente a Humberto Pedrero?

Si opta por tenerlo en el IMSS a pesar del riesgo que esto representa para su gestión y aspiraciones políticas, allá él, está en su derecho. Pero debería pensar en el mensaje que con ello le está enviando a los chiapanecos al premiar a este individuo con un puesto de alto nivel, que inclusive controla desde Inglaterra a través de sus esbirros. Sobre todo, cuando aspira a ser gobernador de Chiapas. Como dice el dicho: “el que con corruptos se acuesta, amanece desprestigiado”.

 

@_MarioCaballero

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