La hipocresía de la efeméride: ¿Celebrar o rendir cuentas por el Medio Ambiente?

La hipocresía de la efeméride: ¿Celebrar o rendir cuentas por el Medio Ambiente?

“Por La Conciencia”

Dr. Roger Heli Díaz Guillén

Hoy celebramos en el mundo el día del medio ambiente que hace un llamado a la acción urgente de reflexionar nuestro pasado, presente y futuro de nuestra relación con la tierra, agua y naturaleza; evaluando celebraciones superficiales de fotografías y eventos, invitando los tiempos a una profunda autocritica sobre nuestro papel como consumidores y cómplices del actual colapso climático en que vivimos revalorando el eslogan de celebración de este 5 de junio 2026: “Ahora por el Clima”.

En este día desde el año 1972 en que la ONU declaró esta fecha como el día internacional del medio ambiente, el mundo desde 1974 de la primera celebración se viste de verde y recuerda que el verde es vida. Las redes sociales se inundan de imágenes y fotografías bucólicas; las empresas presumen de sus sellos de responsabilidad social y ambiental y; los gobiernos emiten comunicados y propaganda prometiendo un futuro sostenible y el compromiso que vienen cumpliendo. Sin embargo, al observar el panorama actual 2026, donde el umbral crítico del calentamiento global se encuentra peligrosamente comprometido, esta fecha parece más un ejercicio de relaciones públicas que un punto de inflexión real.

La verdadera pregunta que debemos hacernos hoy no es que celebrar, sino cuántas de nuestras acciones cotidianas siguen alimentando la crisis climática. Es hora de dejar de culpar únicamente a las grandes corporaciones y a las cumbres políticas. La contaminación por plástico, el derroche alimentario y la dependencia de combustibles fósiles no existirían sin nuestra demanda constante de inmediatez y confort. Somos una sociedad que exige un planeta sano, pero al mismo tiempo se resiste a modificar sus hábitos de hiperconsumo.

La tierra nos envía señales inequívocas como los fenómenos meteorológicos extremos, olas de calor sin precedente e incendios forestales cotidianos cada vez más destructivos. Ante esto, nuestra respuesta ha sido durante décadas, la “procrastinación”. Nos hemos escondido detrás del reciclaje como la única penitencia eclógico, ignorando que el reciclaje es el último eslabón y no la solución a nuestra adicción al plástico.

Este día internacional del medio ambiente debe ser un momento de autocrítica radical, debiendo reconocer que le mayor obstáculo para la transición energética no es la tecnología. Sino nuestra propia apatía. En este orden, es más fácil mira hacia otro lado y delegar la responsabilidad que asumir el costo de cambiar nuestros estilos de vida.

La campaña global del programa de la Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA) para este 2026 nos recuerda que debemos enviar una señal de vuelta a la tierra, el agua y la naturaleza. Una señal basada en la reducción real de emisiones, la restauración de ecosistemas locales y la exigencia de políticas públicas publicas rigurosas y no de oratorias.

Concluimos en la idea que para encontrar el equilibrio natural de la relación de la humanidad con la tierra, agua y naturaleza, la única salida ética es exigir la rendición de cuenta en una reflexión autocrítica para evaluar resultados reales, verificar el destino de los recurso y transformar la memoria en un compromiso tangible; ya que el debate entre celebrar o rendir cuentas expone una profunda contradicción ética y social en la administración pública y en la gestión de causa colectivas

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