La insoportable levedad de la economía

La insoportable levedad de la economía

 

Mtro. Esdras E. Cruz y Cruz.

Parafraseando el título de la novela del escritor checo Milán Kundera, “La insoportable levedad del ser”; la cual plantea una pregunta desde el principio de la obra, una pregunta clave que en el transcurso de la misma dio su respuesta: “¿es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?”. Haciendo una analogía de este magnífico libro en el que existen dos protagonistas con un amor asfixiante y posesivo, que por una parte se vuelve insoportable y por la otra parece disfrutarse de dicha polarización.

Trasladando esta situación de extremos opuestos o contradicciones a la política económica y social en donde debe ser la fórmula que nos permita la convivencia armoniosa entre el crecimiento comercial y el bienestar de todos los habitantes de México. Esta dependencia debe ser sine qua non, sin embargo, en el transcurso de la política económica, comercial y social adoptada por los gobiernos de México en más de dos siglos hay una disociación entre riqueza y redistribución de la misma de manera desproporcional.

Cada vez es más común la concentración de la riqueza en unos cuantos y el desbordamiento en el porcentaje de los pobres en México: el 1% más rico de la distribución, posee el 28.8% de la riqueza, el 10% más rico de la población controla el 89.4% de la riqueza, el 90% restante de la población controla apenas el 10.6%. La crudeza de este escenario es insoportable su levedad con que los responsables de la economía nacional han permitido, auspiciado, consentido y hasta promovido, dejando a un país con gran potencial económico en el mundo, y hundiendo en la miseria a sus habitantes, hoy el 70% de la población mexicana se encuentra en pobreza laboral, alimentaria y económica.

Para mayor objetividad me permito mostrar el reconocimiento y el crecimiento de los acuerdos comerciales que México tiene en el mundo: somos la economía número 16 a nivel mundial, la segunda economía de América latina, tenemos 11 tratados de libre comercio con 46 países, los productos mexicanos tienen acceso preferencial a los principales mercados a nivel mundial, estos representan casi el 60% del PIB mundial y traducido en más de 1200 millones que consumen nuestros productos, integramos la alianza del pacífico la cual impulsa la cooperación con la región de Asia Pacífico, este bloque representa el 58.5% del PIB, tenemos el 52% del comercio y el 45% de la atracción de inversión directa total de América y el 45% de la atracción de inversión directa total de América; y aún más México cuenta con una serie de acuerdos de cumplimentación económicos y otros acuerdos con alcances parciales y de cooperación que convierten a nuestro país o nación más abiertos a nivel internacional y mundial.

Lo patético es que la población mexicana se encuentra empobrecida, olvidada, enferma, insegura, desempleado, y analfabeta en su gran mayoría, pareciera ser que la razón aritmética fuera: a mayor riqueza, mayor pobreza, ¿qué sarcasmo verdad? ¡México se hunde! El iceberg de la crisis sanitaria provocada por el Covid puso en evidencia el flagrante fracaso de las políticas de crecimiento y redistribución de las riquezas; además, el virus de la desconfianza a las políticas públicas de parte de los inversionistas, empresarios y clase media a las medidas que se están tomando para salir avante.

Y por otro lado el segmento de la población más empobrecida con un alto reconocimiento a las acciones y programas sociales que son destinados a este segmento, solamente entendible partiendo de que hay una especie de historia de amor tóxico tal y como lo narra la novela de Kundera; es decir, un romance entre el libertino (el gobierno) y el enamorado romántico (el pueblo). Que aun cuando es un choque de fuerzas como lo es poder y debilidad, se desarrolla una relación muy atractiva en la que, por primera vez, se ha desarrollado un vínculo o por lo menos le han hecho creer una igualdad entre fuertes y débiles.

El arquetipo pretendido desde siempre y hoy con mayor impulso: igualdad, justicia social y bienestar, no ha sido mas que un pensamiento positivo en el ideario político ya que en la vida real existe una contradicción de niveles inocultables y aplastantes ante la crudeza y postración en que la mayoría de los mexicanos se encuentran.

La economía ficción desarrollada contra la economía omnisciente o viviente ya no puede ser encerrada en una frase, una metáfora o encerrada en una nuez ideológica de izquierda, derecha o centro ni neoliberal o conservadora; hoy en día la política económica es mercantilista, capitalista, de mercado abierto, de oferta y demanda, hoy las naciones más exitosas son aquellas con gobiernos abiertos, con comercios que influyen en otras naciones mediante el acceso a sus mercados. México tiene todas las expectativas y fortalezas que le preceden por la virtud de sus acuerdos comerciales con los países más desarrollados del mundo y la penetración alcanzada, en Latinoamérica, Asia, Europa y Estados Unidos.

Luego entonces, la catástrofe de proporciones épicas de las arcas del gobierno son inexplicables ante una economía robusta contra finanzas públicas limitadas y superadas para atender a la población en sus necesidades sociales, de salud, de seguridad, de desarrollos carreteros y portuarios, hospitalarios y de educación; solo como referencia y expresándose porcentualmente México requeriría destinar recursos entre un 15% y 20% en relación al PIB para la implementación de proyectos productivos para generar desarrollo.

Y bueno, la política financiera implementada en materia de adquisición de deuda hace que hoy en día se destine alrededor del 62% de recursos para atender las amortizaciones y servicios de la deuda pública, así mismo el déficit en el balance general pasará de 2.3 a 4.2% así también el achicamiento brutal de la economía, la fuga de capitales, la casi nula intención de inversión privada y el ahogamiento de la deuda de PEMEX muestran el camino metapolítico y promueven y exigen al gobierno, entiéndase como tal, al poder legislativo y ejecutivo en el sector de las finanzas públicas a la implementación de políticas fiscales y económicas sin precedentes, sin regateos y sin ideologías para enfrentar a la pobreza y a la desigualdad social.

El tiempo no perdona, los negativos son mayores que los positivos, el romance sin duda acabará y la dulce levedad del ser será insoportable.

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