La última estocada a la carrera política de “Paco” Rojas

Desde mi Trinchera

Diego Victorio

 

La última estocada a la carrera política de “Paco” Rojas

El veinticinco de octubre, del año pasado, llamó poderosamente mi atención un elemento que consideré toral en el futuro electoral de Francisco Rojas Toledo.

Una fuente segura, desde la capital del país, me advirtió, a finales del mes número diez de 2020, que Rojas sería candidato a alcalde de Tuxtla Gutiérrez, pero ya no por Acción Nacional, sino que probaría suerte en una nueva franquicia.

La información, que, se confirmaría el 9 de marzo de 2021, cinco meses después, fue a mi juicio un tema que merecía ser objeto de estudio.

Diario de Chiapas publicó, el 26 de octubre, mi análisis respecto del caso Rojas, el cual te comparto íntegro:

“Francisco Rojas Toledo, nunca ha competido en una contienda electoral con un color distinto a Acción Nacional”.

“Ha contendido en seis ocasiones, todas con la bandera albiazul, tres veces a la alcaldía tuxtleca, diputación local, diputación federal y a la gubernatura de Chiapas, que terminó declinando a favor del PRI, por intereses económicos, aunque él opine lo contrario”.

“Desmembrar la simbiosis Rojas-PAN, sería un experimento que, apelando a la aritmética, fracasaría”.

“Los imaginarios colectivos tienen la impresión de que Francisco Rojas fuese un taquillero per se, pero no es así”.

“Miles de sufragios que van a parar a las urnas de Rojas Toledo, son votos cautivos de Acción Nacional, no de Rojas como a primera vista pareciese”.

“Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, fue una fortaleza panista durante casi una década y, a cuatro lustros de distancia, permanecen vestigios de lo que fue ese poderoso bastión”.

“Baso mis dichos en el reciente ejercicio demoscópico de Massive Caller que, al preguntar a los tuxtlecos: ¿por qué partido político votaría en el proceso electoral intermedio de 2021? Un 14% del universo respondió que por Acción Nacional”.

“La copiosa votación que obtiene Rojas, que lo han convertido en un administrador de derrotas, no son cien por ciento por su presunta popularidad, insisto, lo dice el muestreo presentado por la prestigiosa Massive Caller”.

“Bajo ese esquema, Rojas, al renunciar al Partido Acción Nacional quedó despojado de quien, según las matemáticas, le acomodaría un generoso 14% de tuxtlecos convencidos con AN, aliado de toda la vida de Rojas Toledo”.

“Datos de mis informantes colocan a Rojas Toledo en el débil Movimiento Ciudadano”.

“En su séptima participación electoral, el galeno de profesión, iría en contra de sus fieles seguidores panistas, en un partido que no arroja dígitos en los tableros de conocimiento ni de intención de votos”.

“Iría a encarar los comicios con el lastre de ser el principal cómplice de un evidenciado Carlos Morales Vázquez”.

“Ya con un evidente cansancio y ansiedad de que no se la ha dado gobernar Tuxtla, por segunda ocasión”.

“Rojas, llega con una carga de negativos que lo debilitan desde el arrancadero, otro aspecto con el que no había lidiado en sus anteriores candidaturas”.

“Su vehemencia, decisiones acaloradas y, su público amasiato con Carlos Morales Vázquez lo proyectan como el rival que todos quieren en la arena para darle la estocada final a su carrera política, envuelta de escándalos”.

“Porque Paco Rojas es uno con PAN y otro sin él”.

Y, sí, el experimento Rojas-Movimiento Ciudadano, fracasó, como aquí lo adelanté.

Simbiosis que, al final resultó contranatura y que, retoma un cariz de funeral político. Al Tiempo.

 

Comentarios Atrincherados

*** Nadie de los abogados que Juan Salvador Camacho tenía “apalabrados” quiso entrarle a la defensa jurídica, cuando vieron que el tipo no tiene pruebas. El siempre afable Martin Darío, empleado de Morena, no se pudo negar. Lo peor es que Mario Delgado le creyó a Camacho.

 

*** No sé qué necesita Carlos Morales para legitimar su triunfo porque ni los treinta y tanto mil votos de diferencia -con el segundo lugar- extraen de los imaginarios colectivos la teoría de que su triunfo no fue legal. Se percibe apatía hasta en los mismos morenos.

 

*** El arrasador triunfo de Rosa Irene Urbina Castañeda, sin duda, fue producto de la suma de voluntades.

Los tapachultecos se volcaron a las urnas para darle continuidad a la transformación de Tapachula, que Urbina puso en marcha desde 2019.

El barco morenista tuvo pilotos con muchas horas de vuelo que supieron actuar con estrategia.

Uno de ellos fue un expertis en el oficio, Alejandro Escobar Silva, un alquimista graduado con honores -desde hace varias elecciones- en el terreno electoral-territorial.

Alex, armó un cuarto de ideas a la altura de lo que la campaña de Urbina necesitaba.

Supo hacer sinergias con otro general de división que, se posicionó estratégicamente en otro war room: Elmo Enríquez.

Elmo, es un tipo que arrastró con categoría el lápiz y que con una visión periférica analizó dónde debía apretar con precisión.

La simbiosis de los cuartos de guerra de “Tulipanes” y “La Novena” fue una ecuación infalible, por el bien de Tapachula. HASTA PRONTO.

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