Las relaciones sentimentales entre personas e inteligencias artificiales

Las relaciones sentimentales entre personas e inteligencias artificiales

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Los avances tecnológicos son vertiginosos, no hay tiempos ni espacios para analizarlos o por lo menos asimilarlos. Atrás tiempo, las novedades traían consigo periodos de comprensión, adaptación y aprendizaje en su uso, podíamos mantener una distancia y e incluso fijar una postura. La rapidez nos está cobrando factura a tal grado que no hemos pensado en los efectos de la ya no tan incipiente digitalización de nuestra subjetividad.

El desarrollo de las inteligencias artificiales tiene una notable influencia en las mentalidades y, por ende, en el tejido social; su uso está adquiriendo una dimensión nunca antes vista al colonizar y mercantilizar todo lo que distingue a la condición humana. Es urgente analizar la transformación de las subjetividades tras el uso cotidiano de las inteligencias artificiales, de las redes sociodigitales o de la amplia gama de plataformas de entretenimiento.

La tecnologización propició nuevas relaciones con las tecnologías y destacan los cambios en las sensaciones, los sentimientos y las emociones, siendo estas, quizá, los últimos bastiones de la subjetividad humana. La literatura y la ciencia ficción han recreado el tema de las relaciones afectivas entre personas y robots, así como la cada vez mayor posibilidad de que éstos desarrollen sentimientos auténticos. La realidad nos ha rebasado y por mucho.

En días recientes cientos de usuarios de Chat GPT estaban de “luto” por perder a sus parejas virtuales por la transición a la versión 5. La actualización provocó que los chat bots con los que las personas sostenían vínculos emocionales cambiaran totalmente su personalidad. Los inconformes aseguraron tener roto el corazón debido a que mantenían noviazgos con esos robots.

Situaciones como esta debe motivar cuestionamientos sobre estas formas de interacción, porque no estamos dimensionando los efectos de la sustitución del vínculo interpersonal por artificios que reconocen, interpretan y responden a los sentimientos humanos. Un chat bot puede representar el ideal de lo que se espera de una pareja sentimental y sirve para sustituir los lados oscuros de la condición humana: no tienen los defectos ni contradicciones.

En este proceso, los algoritmos sistematizan la información para crear robots que garanticen afecto, cercanía, familiaridad, confianza, intimidad o cualquier otro lazo; tienen la encomienda de procesar la afectividad humana, utilizan el análisis facial y de la voz, para transmitir un lenguaje prácticamente natural basado en patrones en los comportamientos de los usuarios.

Las subjetividades y los sentimientos son el objeto para la construcción del deseo planteado por Deleuze y Guattari desde los años setenta en El Antiedipo; los seres deseantes ven en estos robots los atributos, las cualidades o los valores que las personas dentro de su condición humana no tienen a plenitud. En su carácter sistémico las inteligencias artificiales construyen el sentido de perfección que las personas desean.

Las inteligencias artificiales son más que herramientas, son acompañantes para quienes buscan compañía, apoyo, distracción o amor. Los chats bots representan relaciones sin conflictos porque comprenden lo que los usuarios desean con exactitud; sus respuestas generan dependencias que derivan en nuevas formas de consumo y de pasar el tiempo.

Anima es una aplicación gratuita que se puede descargar de Google Play, su entorno fomenta el noviazgo con Inteligencias Artificiales; fue diseñada para generar relaciones virtuales adaptadas a las preferencias de la gente. Sus servicios ofrecen conversaciones realistas que no solamente imitan las interacciones de la vida real, las perfeccionan para ganarse la confianza de los usuarios.

Todo lo que representa la subjetividad humana fue absorbido tecnológicamente para crear un entorno de perfección alrededor del robot; estamos ante nuevas formas de gratificación instantánea que fortalecen no solamente la dependencia señalada anteriormente, sino una adicción.

El neoliberalismo se hace presente en estas nuevas tramas porque estos servicios, en su mayoría, operan bajo modelos de suscripción y pagos adicionales; al manipular los deseos, aspiraciones y necesidades de millones de personas, se posicionan como instancias que lucran con la soledad y la vulnerabilidad de las personas.

Quedan abiertas las preguntas sobre cómo podemos mantener nuestro equilibrio mental y fijar una posición crítica en el uso de las tecnologías. Estamos ante un entorno digital en constante cambio. ¿Qué queda de lo esencial en cuanto a nuestras sensaciones, sentimientos y emociones? El neoliberalismo no solamente instituyó nuevas formas de relaciones, absorbió de paso la soledad de las personas y la convirtió en un producto.

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