El Hipsterbóreo
Luis Fernando Bolaños Gordillo
Son diversos los factores que han influido en el repunte del pensamiento de derecha en varios países de América Latina, después de un período predominante de gobiernos de izquierda; partidos y líderes han sabido capitalizar el desgaste del populismo izquierdista para apostar por nuevas estrategias y coaliciones donde las redes sociodigitales tienen un papel imperante.
El desdibujamiento de las narrativas, proyectos y políticas de los gobiernos de izquierda derivados de probados casos de nepotismo, corrupción, tráfico de influencias, cercanía con el crimen organizado, la ineficiencia para enfrentar las crisis económicas o el desempleo, ha provocado que esas redes sean el escenario para atraer la mirada de ciudadanos inconformes.
Promover al Estado como una máquina de dominación implacable que responde a los intereses de la clase dominante perdió su sacralidad, debido a que se siguió reproduciendo el mismo patrón alienante. La derecha capitalizó este devenir a su favor promoviendo infinidad de sensaciones de inseguridad, miedo y frustración a través de micro textos, videos de corta duración, memes y otros recursos.
En el caso mexicano, lo que queda de la izquierda fue incapaz de comprender que no fue capaz de transformar las estructuras burocráticas, educativas, laborales, culturales y económicas; de instancia antigubernamental simpatizante de movimientos obreros, indígenas, campesinos, estudiantiles o feministas, se convirtió en una prolongación de sus odiados rivales.
Desde que López Obrador asumió el cargo en el año 2018, diversas organizaciones de derecha, intensificaron su presencia en las redes y medios sociodigitales para cuestionar el paso de la Cuarta Transformación; la paradoja es que, con sus aseveraciones y acciones, el ex mandatario daba pie a millones de publicaciones y comentarios en su contra.
El aparato comunicacional de AMLO no tuvo la imaginación para enfrentar a miles de perfiles falsos, comunidades on line o líderes de opinión con cuentas en YouTube, Tik Tok o X, que crearon un entorno para reposicionar a la derecha, pero ahora bajo un marco populista que, mediante, la promoción del miedo y del caos, está atrayendo a la gente.
Mientras AMLO era convertido en un macromeme, la derecha afinó sus discursos más radicales y los hizo atractivos para los jóvenes; así mismo, el descontento social y la crisis de confianza provocada por funcionarios como Alejandro Gertz, Manuel Bartlett o Delfina Gómez, fueron aprovechados para promover una nostalgia por los pasados gloriosos de Vicente Fox y Felipe Calderón.
Las redes sociodigitales se saturaron de soluciones simplistas, pero con la capacidad de convencer que todo lo que representa la izquierda o el socialismo son enemigos que deben ser combatidos para garantizar el desarrollo. Este recurso psicopolítico fue capitalizado conforme las formas en que la sociedad empezó a manifestar su hartazgo hacia López Obrador, Claudia Sheinbaum y personajes como Ricardo Monreal, Mario Delgado o Adán Augusto López.
La derecha supo aprovechar estas condiciones para revivir de otra manera la campaña “Un peligro para México” hecha en el año 2012; obviamente su objetivo no es el desarrollo, la reestructuración de las instituciones o el debate intelectual, es la imposición de un dogma ideológico que reduce la cultura a un campo de conflictos y venganzas políticas.
Las redes sociodigitales sirvieron para redefinir en la actualidad un campo ideológico complejo donde pululan conservadores, extremistas, supremacistas, nacionalistas religiosos, y otros entes que promueven la confrontación. La batalla digital de la nueva derecha no es más que una cruzada moral presentada como una defensa de los valores y de un pasado glorioso.
La nueva derecha enfoca sus fuerzas en combatir la “dictadura del proletariado” y promover de paso un nacionalismo simpatizante de una cruzada moral que sigue oponiéndose al aborto, a las libertades sexuales, al matrimonio igualitario, a la eutanasia y, paradójicamente, a la legalización de las drogas.
La guerra entre derecha e izquierda en las redes sociodigitales trascendió hacia lo hiperreal: sus febrilidades e incapacidades son bañadas de microtextos e imágenes que superan incluso una realidad donde impera la inseguridad, la pobreza, el desempleo, el analfabetismo funcional e instituciones anquilosadas.
Cierro esta entrega citando a los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari, quienes sentenciaron que “estamos en la edad de los objetos parciales, de los ladrillos y de los restos o residuos”; las instancias políticas son cortadas y pegadas bajo condiciones estéticas que imperan sobre las ideológicas; esto obedece más al manejo de cada una de las redes sociodigitales y no a lo que la sociedad realmente necesita.










