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Las dos varas de la 4

Leopoldo Mendívil

Atraigo, respetable ministro, su atención sobre dos casos tan similares como preocupantes, por los criterios éticos y legales aplicados en cada uno.
Va el primero:
Todos vimos el video de Pío López Obrador recibiendo dinero de David León, por aquel entonces asesor externo del gobierno de Chiapas. La difusión del video cayó como bomba, al punto de que el mismo Andrés Manuel aceptó que se abriera una investigación, no sin antes señalar que ese dinero provenía de “aportaciones” del pueblo para MORENA.
La investigación corrió por dos pistas. El INE inició la suya, pero llegó el punto en que necesitaba la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República para avanzar. El Tribunal Electoral ordenó a la FGR entregar su carpeta al INE, pero ésta se negó y solicitó un amparo contra tal orden. Finalmente, su compañera, la ministra Yasmín Esquivel, resolvió el amparo en favor de la FGR.
Dejando entre paréntesis el hecho de que la ministra Esquivel es esposa del constructor favorito de AMLO, la verdad es que sus argumentos jurídicos para sustentar el otorgamiento del amparo resultan sospechosos. Mire nada más, doctor Zaldívar, la ministra Esquivel considera que si la FGR entrega al INE la carpeta de investigación, podría vulnerar el derecho humano de la protección de los datos personales de Pío. Al ser del dominio público, el daño sería irreversible para el hermano presidencial. ¡Oh, qué desgracia tan grande ha evitado la ministra…!
Pero lo que son las coincidencias, ministro Zaldívar: el mismo día en que se dio la resolución antes comentada, el presidente volvió a agredir al periodista Carlos Loret de Mola y anunció que ya tiene más información sobre las propiedades y el patrimonio del periodista, la cual dará a conocer en breve.
Nos topamos pues, con dos varas para medir un hecho básicamente igual: la ministra cubre a Pío, siendo que hay la presunción de que cometió un delito, mientras que AMLO abusa exhibiendo datos privados de Loret, quien no ha cometido ningún delito…
Este margallate legal y ético tiene dos graves implicaciones: la primera desdice las promesas presidenciales de que “nadie por encima de la ley” y “ya no es como antes”; y la segunda anuncia impunidad para los amloístas que violen la ley.
Y aquí es cuando viene a cuento el segundo caso:
Como usted sabe, los diputados de oposición impidieron la aprobación de la contrarreforma eléctrica, por lo cual en las mañaneras han sido acusados reiteradamente de traidores a la Patria. Hasta donde sé, la calumnia es un delito, ya me dirá usted.
Siguiendo el ejemplo presidencial, MORENA realiza una campaña de escarnio en contra de los diputados de oposición, publicando sus nombres, fotos, residencias, domicilios de sus oficinas e indicando al “pueblo” de que se trata de traidores a la Patria.
De hecho, ya fueron vandalizados las oficinas de cuatro diputados panistas de Guanajuato; la autoría se atribuye a grupos de Morena, encabezados por un regidor morenista del Ayuntamiento de León. Si usted echa un ojo a Twitter, verá que lo mismo ocurre en diversas partes del país.
Es con el uso de dos varas para medir la legalidad y la justicia que las campañas de odio corren como pólvora encendida. Yo nada más le doy un tip histórico:
Los linchamientos públicos fueron el instrumento inicial de poder de Mussolini, en Italia, y del Khmer Rouge en Cambodia, para luego pasar al control de los poderes Legislativo y Judicial y al exterminio sistemático de determinados sectores de la población.
¿Es este el espejo en el que nos queremos ver? Creo que la inmensa mayoría de los mexicanos dirá que no.
Lo que nos falta es que alguien le cambie la vara al presidente, para que cumpla con su juramento de “respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes que de ella emanan”.
Hasta donde sé, es su primera obligación… 

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