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SALUD: Enfrentando duras verdades

Leopoldo Mendívil

¡TODOS UNIDOS POR EL ESTADO DE DERECHO!

A TODOS L@S CORCHOLATAS,

Y PARTIDOS QUE LOS POSTULAN: 

+El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo

Berttolt Brecht

Para nuestra vergüenza, México es uno de los países con el peor manejo de la pandemia y más exceso de muertos por COVID que, sin embargo, pudieron haberse evitado.

No importa, señora y señores corcholata, a qué partido pertenezcan ni cuál sea su convicción ideológica, creo que coincidirán conmigo en que proveer los servicios de salud es la segunda responsabilidad más importante de un Estado, después de la seguridad de la Nación.

Traigo a cuento tal premisa por la llamada de atención que nos ha hecho el afamado doctor Julio Frenk Mora en su artículo “Fracasos ignorados, promesas incumplidas” en torno a la urgencia de discutir abiertamente el desastre del sector salud mexicano (Reforma, 20/11/22) con miras al cambio de gobierno y sobre lo cual se extendió en el noticiero de mi colega y amigo Joaquín López Dóriga (21/11/22).

De lo expresado por el doctor Frenk, abundaré sobre el informe de la “Comisión Lancet Covid-19”, preparado por importantes expertos internacionales en políticas públicas, gobernanza, epidemiología, vacunación, economía, salud y sostenibilidad, y que fue auspiciado por la Organización Mundial de la Salud.

Coincido con don Julio en que hay que ver para adelante y como alguno de los corcholatas electorales llegará a la silla presidencial, vayan considerando la posibilidad de que les toque enfrentar otra pandemia.

Supongo que no quieren seguir los pasos de ya saben quién, que los llevarían a aparecer en algún reporte futuro de la OMS como el mandatario que dijo más sandeces y se condujo con la mayor irresponsabilidad en el mundo. Así que como periodista y ciudadano que ha leído las reseñas del informe Lancet, me permito hacerles algunas sugerencias.

1. La designación. No pongan a un administrador de sitios turísticos en el INSABI; tampoco a su médico personal en la Secretaría de Salud por mucho que los haya aliviado. Mucho menos a un epidemiólogo que guía sus decisiones por la ideología. Y jamás, pero jamás, a alguien que, con tal de serles leal, ignore las amenazas sanitarias. Claro, a menos que quieran terminar con sangre en sus manos.

2. Reconozcan las amenazas. Esta sugerencia es como de un curso básico sobre manejo de crisis, pero en México fue ignorada cuando primero se supo del COVID. Si alguno de ustedes usa “detentes”, esas estamplitas religiosas que cubren el camino de nuestro presidente, guárdenlos para mejor ocasión, pues la minimización del riesgo hecha por las autoridades llevó a mucha gente al contagio e incluso a la muerte.

3. Ubíquense en el peor escenario y que sus expertos les digan cuáles con los puntos de quiebre. Esto les permitirá diseñar una verdadera estrategia para enfrentar la pandemia, a la vez que ubicar el paso siguiente si la situación empeora o mejora. Y si la cosa llega a ponerse de la trompada, comuníquenlo a todos nuestros compatriotas para que cooperen con su comportamiento. No dejen las decisiones sociales a la gente; ella no tiene idea de cómo calcular el riesgo que se está corriendo.

4. Hagan cálculos económicos y financieros. Tal vez nos hubiera salido más barato cerrar por completo las ciudades durante un mes, en vez de medias tintas. Por supuesto, prepárense para ser solidarios con las MiPymes y de la misma manera sumen esfuerzos materiales y comunicacionales de las grandes empresas.

5. Destinen el presupuesto necesario. Parece una verdad de perogrullo, pero tendrán que tomar la decisión sobre suspender una obra emblemática o mejor dedicar esos dineros a la atención de la emergencia; nadie los va a culpar si lo explican. Cuestión de que piensen cómo quieren pasar a la Historia: como el que salvó vidas pese a su ego o al revés.

6. No sean gandallas con quienes tienen que enfrentar la amenaza. En concordancia con el punto anterior, proporcionen a los médicos, enfermeras y administrativos de hospitales públicos y privados los insumos que necesitan para ¡salvar vidas!, incluidas las propias. De nada servirá al personal de salud que les den la medalla Belisario Domínguez si están muertos y su fallecimiento pudo haberse evitado.

7. No canten victoria antes de tiempo. Escuchen a los expertos que son leales a su profesión y a la sociedad, no a los que son leales a ustedes. No olviden que las pandemias son más difíciles de domar que todos los oligarcas, conservadores y aspiracionistas de México.

El espacio se me acaba.

Solo espero escuchar pronto, muy pronto, lo que van a hacer respecto del tema aquí planteado.

Es lo menos que se merecen nuestros 689 mil 300 muertos por COVID, especialmente personal de salud que dio su vida por salvar a los enfermos.

Colaboró: Upa Ruiz uparuiz@hotmail.com

Lmendivil2010@gmail.com

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