Letras Desnudas

Mario Caballero

Que lo entienda el que lo quiera entender. La crítica a la gestión e incluso a la persona de Yamil Melgar Bravo no se fundamenta en el análisis objetivo y menos en argumentos sólidos: proviene del ardor de un grupo de ambiciosos vulgares.

Este grupo está conformado por tres politiquillos de poca monta que buscan en la diatriba desacreditar el trabajo que Melgar Bravo ha realizado en favor de la modernidad de Tapachula y el bienestar de la ciudadanía.

Estos son: Carlos Molina Velasco, el todavía dirigente estatal de Morena, Rosy Urbina Castañeda, exalcaldesa de Tapachula, e Isidro Ovando Medina, quien desde siempre ha soñado con la presidencia municipal de la Perla del Soconusco.

Estos tres personajes se han hecho de un equipo de sicarios verbales, que no periodistas, a través de los cuales se escudan para hacer señalamientos y denuncias en contra del gobierno de Yamil, al que tildan de corrupto e incompetente.

Empero, su campaña de desprestigio configura una clara cruzada de difamación en contra del edil tapachulteco. Pues para hacer hasta la más pequeña de las acusaciones se necesitan pruebas, pero ellos no las tienen, y menos todavía sus periodistas hambreados, sus panfletistas que no saben distinguir entre la crítica periodística y la calumnia por consigna.

Además, se olvidaron de aquella máxima de que “para tener la lengua larga hay que tener la cola corta”.

EL GORDO MOLINA

¿Quiénes son Carlos Molina, Rosy Urbina e Isidro Ovando para señalar corrupción e ineptitud en el ojo ajeno?

Para empezar, “El Gordo” Molina, como se le conoce, obtuvo la dirigencia estatal del partido no por méritos propios, porque no los tiene, sino gracias al exgobernador Rutilio Escandón Cadenas, del que fue cargamaletas durante su periodo como presidente del Poder Judicial del Estado. Su chamba era preparar el café y sacar copias.

Para más inri, Molina Velasco sólo tiene estudios de secundaria, es egresado del ICACH, pero comenzó a probar las mieles del poder cuando su padre lo presentó con Escandón Cadenas.

Llegó a la dirigencia de Morena en septiembre de 2022, y desde entonces su fortuna creció a la misma velocidad que su sobrepeso. Así como ganaba kilos, ganaba millones de pesos.

Se dice que bajo la protección de Rutilio Escandón hizo un gran negocio con la venta de candidaturas y la asignación de puestos de dirección política en Morena. Asimismo, creó varias constructoras que fueron beneficiadas con contratos multimillonarios de obra pública que un funcionario cercano al exgobernador y hoy cónsul en Miami, Florida, le entregó por adjudicación directa.

No esto todo. Atendiendo las órdenes de Rutilio encabezó una férrea cruzada en contra del actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, con el objetivo principal de promover el proyecto político de Pepe Cruz a la gubernatura del estado.

Aparte, no es un secreto que es achichincle de Escandón Cadenas y que también le sirve a los intereses del grupo conocido como “Los Gordos”, liderado por José Antonio Aguilar Castillejos, Ciro Sales y Marcelo Toledo Cruz, quienes en el pasado reciente pisotearon los derechos de cientos de morenistas.

LA ROSY

Rosy Urbina, por otro lado, necesita ser muy cínica para achacarle temas de malversación de recursos públicos a Yamil Melgar cuando ella, en los cinco años que estuvo al frente de la presidencia municipal, encabezó uno de los peores y más corruptos gobiernos que haya vivido Tapachula en tiempos actuales.

Por ejemplo, desde que desempeñó el cargo de síndica del Ayuntamiento, y luego como alcaldesa, hubo acusaciones en su contra por utilizar sus influencias a favor de las empresas constructoras de su familia, que recibieron decenas de contratos de obra por adjudicación directa.

Uno de esos contratos fue la construcción del sistema de agua potable en la localidad Nuevo Pumpuapa, cuyo contrato por cerca de 3 mil millones de pesos fue adjudicado sin licitación de por medio a la empresa Asturias Construcciones y Proyectos, S.A. de C.V., la cual es representada por Tomás Gerardo Rubiera Espadas, esposo de Rosy Urbina.

Pero ese uno de muchos contratos, puesto que se habla de decenas de obras que se entregaron en una franca violación a la ley a las constructoras propiedad de la familia de la hoy diputada federal. Según se conoce, muchas de esas obras fueron fantasmas y no pocas quedaron inconclusas.

Es del dominio público que uno de sus principales cómplices y aliados políticos fue el empresario cervecero Jesús Domínguez, quien también fue beneficiado con contratos de obra por adjudicación directa.

A todo esto, se habla de que en esos cinco años de corrupción y saqueo Rosy Urbina adquirió un sinnúmero de propiedades millonarias, y hasta mandó a construir un edificio en la colonia Magisterial de Tapachula, que mañana, tarde y noche era custodiada por policías municipales.

Como no logró la candidatura para reelegirse para el periodo 2024-2027, ahora despotrica sandeces. Igual como lo hizo contra Eduardo Ramírez y la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que operó políticamente y financió con presuntos recursos públicos las campañas de Pepe Cruz y Adán Augusto López Hernández, supuesto protector de la banda criminal La Barredora. No olvidemos que Urbina Castañeda pertenece al llamado Grupo Tabasco.

Y si hablamos de incompetencia, recordemos que tras su salida del poder, Tapachula quedó hundida en el abandono, con cifras récord en homicidios, con una alta tasa de desempleo y ocupando el primer lugar nacional como la ciudad con la mayor percepción de inseguridad.

EL CHILO OVANDO

En cuanto al exdiputado local Isidro Ovando Medina, sobra decir que es un político oportunista, que del mismo modo que Carlos Molina y Rosa Urbina también está acusado de enriquecimiento ilícito.

En febrero de 2020, siendo primer regidor de Tapachula, un fiscal del Ministerio Público Investigador le solicitó a la Policía Especializada de la Fiscalía de Combate a la Corrupción que lo investigara por el presunto delito de falsificación de documentos en contra de la entonces también regidora Cleotilde Ortiz Huerta, que tenía que ver con un asunto de mercados públicos y centrales de abasto.

En 2022, protagonizó un accidente automovilístico en Tapachula, provocando lesiones a una mujer y a dos menores, y hasta le hizo firmar un documento a la mujer en el que afirmaba no tener problema físico alguno tras el percance. Ese día, él conducía en presunto estado de ebriedad.

A inicios de mayo, organizó un evento con la supuesta intención de informar a la ciudadanía sobre el proceso de la elección judicial llevada a cabo en el pasado mes de junio, para el que invitó al impresentable Gerardo Fernández Noroña, y se hizo acompañar de los senadores Pepe Cruz y Sasil de León, pero fue una treta para despotricar públicamente contra el alcalde Yamil Melgar y el gobernador Eduardo Ramírez.

Y él, a la sazón, es el menos indicado para señalar a otros de incompetentes, pues nunca ha hecho una sola acción en beneficio de los ciudadanos, sean tapachultecos o chiapanecos.

¿QUÉ VALE MÁS?

En honor a la verdad, Tapachula ha mostrado una transformación incuestionable durante el primer año de gobierno de Yamil Melgar. Hay más de 250 calles nuevas, miles de luminarias nuevas, espacios públicos y parques rehabilitados y una mejora palpable en los servicios municipales.

A todo esto, qué vale más, ¿los señalamientos infundados de una triada de políticos desacreditados o la satisfacción de la inmensa mayoría de los ciudadanos que aprueba la gestión de Melgar Bravo?

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