Letras Desnudas
Mario Caballero
“Chiapas no está para seguir perdiendo el tiempo”. Esa frase se la oí hace algunos años al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar cuando fue presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República. Si no recuerdo mal, la dijo a manera de propugnar por alcanzar los mejores acuerdos en aras de obtener estabilidad económica, desarrollo social y mejorar la calidad de vida de la población chiapaneca.
Es cierto, Chiapas no estaba para perder el tiempo en discusiones estériles, en enfrentamientos políticos que en nada abonaban para el bienestar de la sociedad y en gobiernos simuladores, que hablaban de progreso y modernidad cuando en los hechos la ciudadanía seguía apareciendo en los primeros lugares en cuanto a pobreza, analfabetismo y marginación. A ello se sumaban datos que hacían referencia a un rezago social de por lo menos cincuenta años.
Aproximadamente un lustro después, Ramírez Aguilar demuestra seguir teniendo la misma idea. Tal vez por eso sea la rapidez con que ha llevado a cabo acciones, estrategias y ha puesto en marcha programas que en los primeros seis meses de su administración ya reportan avances en materia de seguridad, salud, educación, desarrollo social, medio ambiente, infraestructura, entre otros.
Destacan, por supuesto, los logros en el combate a la inseguridad. Pues, hoy por hoy, Chiapas se ubica como la segunda entidad más segura del país, según la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi.
LA CARRETERA
He recordado esa frase en razón del arranque de la construcción de la carretera Palenque-Ocosingo, denominada “La Ruta de la Culturas Mayas”, que tuvo lugar el domingo pasado en el municipio de Palenque, donde se dieron cita diversas autoridades y miles de personas que fungieron como testigos de este evento histórico.
En su mensaje, el gobernador Eduardo Ramírez dijo que este proyecto es símbolo de historia, identidad y unidad, y dejó en claro, y lo cito: “Chiapas camina con sus pueblos y no por encima de ellos. El Estado es un instrumento de justicia y no de subordinación. Y la Nueva ERA de Chiapas tiene consciencia, rostro humano, corazón humanista y mucho amor al pueblo”.
También señaló que esta obra no es para presumir, sino para unir, y que forma parte de la transformación humanista, pues ya lo dijo años antes: “Chiapas no está para seguir perdiendo el tiempo”.
Pero, ¿por qué no presumirla?
Si bien se reconoce en el mandatario a un político humilde y sencillo, cuya única satisfacción es cumplirle al pueblo chiapaneco, nosotros como ciudadanos sabemos y comprendemos que una obra de esa magnitud y envergadura sí es digna de presumirse. Y hay buenos motivos para hacerlo.
MOTIVOS
Empiezo por la carretera en sí misma.
Una carretera, así como un camino y hasta una simple calle, es sinónimo de progreso y tiene un impacto real, positivo y directo en la vida de las personas, ya que brinda seguridad, optimiza la movilidad, facilita el comercio y permite la conectividad con otros municipios y pueblos.
En aquel lugar donde no hay caminos y carreteras, tampoco hay oportunidades de desarrollo y se pueden generar consecuencias negativas, tanto económicas como sociales y ambientales. Al encontrarse en aislamiento, se limita el acceso a servicios esenciales, tampoco hay negocios, o muy escasos y pequeños, y por ende se carece de empleos y el común denominador es la pobreza, la marginación y la ignorancia.
Con la carretera Palenque-Ocosingo se abre un abanico de beneficios que mejorarán la calidad de vida de los habitantes y fomentará la economía. Y al facilitarse el acceso en las comunidades que serán conectadas por esta vía, llegarán los servicios básicos como la educación, salud, alimentos, y se impulsará el comercio y el turismo de la región.
Nada más por estos importantes beneficios, los chiapanecos podemos presumir esta obra. Pero no es todo.
La Ruta de las Culturas Mayas también tiene la virtud de responder a una demanda histórica, que tenía décadas de no ser atendida. Cientos de veces fue solicitada por los ciudadanos, pero nunca hubo respuesta por parte de los gobiernos anteriores.
Otro motivo es que no se trata de una imposición y menos de un capricho del actual gobierno. Todo lo contrario, la población fue consultada respecto a su construcción. Es decir, el pueblo resolvió y dijo “sí”. Por lo cual, este proyecto de infraestructura es resultado del diálogo, el respeto y la libre decisión de los pueblos.
No menor en importancia es que hace justicia social a los pueblos chol y tzeltal.
Sexenio tras sexenio estos pueblos no sólo fueron marginados, sino también ignorados por sus gobiernos, que los dejaron a la buena de Dios, a que se las arreglaran por ellos mismos y, con ello, los condenaron a la pobreza y la ignorancia.
En pleno siglo XXI, una época marcada por la globalización, el desarrollo de tecnologías, el avance de la ciencia y la comunicación, en muchas de las comunidades que ahora recibirán los beneficios de esta obra no hay luz eléctrica, tampoco gozan de agua potable, alcantarillado, alumbrado público y ni hablar de escuelas y servicios de salud dignos.
Esta vez, su voz fue escuchada y ellos se encargarán de que los ingresos generados durante y después de la construcción de esta carretera sean ejercidos para el desarrollo y el progreso del pueblo.
Porque aquí hay otro motivo para presumir. Esto es, la administración de la carretera, así como de los negocios y las gasolineras, estará a su cargo.
Por un lado, el gobernador Eduardo Ramírez enfatizó que la construcción de la carretera será realizada por empresas constructoras de la región. Por el otro, ésta no será concesionada a particulares, sino administrada por las propias comunidades.
A diferencia de otros tiempos, en los que se privilegiaban a los amigos, familiares y compadres de los gobernantes, asimismo a las empresas foráneas, ahora se privilegiarán a las constructoras locales, y con el fin de promover la justicia, la dignidad y la participación activa de los pueblos indígenas, el proyecto quedará en las manos de las comunidades, buscando que los recursos logrados se queden ahí, con los que con su trabajo y esfuerzo hicieron realidad esta importante vía de comunicación.
Cabe señalar que este es un modelo único y sin precedente en el país.
EL SIGNIFICADO
En fin, claro que hay motivos para que la sociedad chiapaneca presuma La Ruta de las Culturas Mayas.
Esto es lo que significa verdaderamente el término “transformar con humanismo”, acuñado por esta administración, ya que está impulsando proyectos de infraestructura priorizando el bienestar y la dignidad de las personas. En este caso, el gobierno de Ramírez Aguilar realiza la construcción de esta importante obra basado en el principio de que el ser humano es valioso, de que los pueblos originarios son valiosos y merecen un trato justo, digno y con respeto a sus derechos fundamentales.
Enhorabuena.










