Puntos Fiscales
José Luis León Robles
Muy buenos días mis distinguidos lectores de este prestigiado diario, es un gusto para mi poder compartirles un tema de interés general, en este caso es el movimiento anti gentrificación que esta agarrando fuerza en la Ciudad de México, recuerde que en el centro del país es la base de la izquierda y en donde se aplica todo tipo de políticas sociales como un experimento social y de fuerza para ir ocasionando un movimiento de bola de nieve, que irá recorriendo en todo el país. La gentrificación se ha convertido, desde sus inicios en la década de 1960, o sea no es algo que acaba de surgir en el centro del país. Sin embargo, no es esta la década de 1990 que el estudio de los trabajos sociales realizados por experto en la materia han integrado aportaciones teóricas y evidencias empíricas sobre importantes áreas de investigación urbana: la globalización y las ciudades globales, los cambios en las políticas públicas, las nuevas formas de gestión urbana, la polarización del ingreso, la inequidad, la desigualdad y la exclusión social, la privatización del espacio público, la internacionalización del mercado hipotecario e inmobiliario, los cambios en las formas de consumo, las políticas habitacionales, etc. Así, la gentrificación ha devenido en un concepto clave para examinar de manera transversal una diversidad de fenómenos interconectados en la ciudad y en los barrios centrales. La gentrificación tiene aspectos positivos y negativos, como las tesis de la ciudad emancipatoria versus la ciudad revanchista. En la primera ola, los pioneros gentrificadores buscaban y deseaban una mezcla social (y tal vez no deseaban desplazar a la población pobre); en cambio, durante la tercera y cuarta olas los gentrificadores son más individualistas y excluyentes. Entre los aspectos positivos de la gentrificación destacan la reducción de la expansión urbana y de la subutilización de edificios vacantes, la estabilización de áreas decadentes, la rehabilitación de inmuebles, el incremento de valor en la propiedad privada, el aumento de ingresos fiscales y quizá una mayor mezcla social. Entre los aspectos negativos destacan el desalojo paulatino de la población de bajos ingresos por el incremento de las rentas urbanas, el desplazamiento de comercios y servicios populares, la pérdida de vivienda asequible, la generación de gente sin techo, el resentimiento en los desplazados, la especulación inmobiliaria y en general la pérdida de la diversidad social por la formación de guetos de ricos. Hace apenas unos días de esta semana manifestantes en la Ciudad de México salieron a marchar en contra la gentrificación, en esta ocasión lo hicieron en el sur de la capital del país, este movimiento social que empieza a tomar un aspecto muy radical iba con el lema “vivienda para vivir, no para invertir”, se observa que dentro de esa corriente social existe un grado de intolerancia y molestia en contra de los extranjeros, principalmente estadounidenses y que en sus pancartas decían frases que por respeto a ustedes lectores no puedo poner por este medio, pero es preocupante el grado de radicalismo que va surgiendo con este grupo. Detrás de estos grupos existen liderazgos que buscan tener un poder político como líder social, pretendiendo obtener beneficios personales a cambio de permitir la modernidad de una colonia. Por eso la derecha a través de la alcaldesa de la Delegación de Cuauhtémoc quitó dos estatuas que refieren al populismo y socialismo, resaltando la inconformidad de la izquierda por esta acción el que a través de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México desea reubicarlo en otra parte de dicha ciudad. Lo cierto es que cada día estamos viviendo como una sociedad polarizada, lo único que espero que estos movimientos sociales radicales puedan ser controlados y que no exista una enemistad creada por el mismo gobierno entre las diferentes clases sociales que tenemos en nuestro país. Si el creador nos lo permite, nos estaremos leyendo la siguiente semana en esta su columna.










