Puntos Fiscales
José Luis León Robles
Es un verdadero gusto dirigirme a ustedes una vez más a través de esta columna, espacio donde reflexionamos juntos sobre los temas que marcan la agenda nacional. El pasado 18 de agosto se dio a conocer el robo de equipo en una plataforma petrolera ubicada en la Sonda de Campeche. Derivado de las labores de inteligencia, se realizaron diligencias que culminaron en la recuperación del equipo sustraído y en la detención de Juan Luis “N” y Johnny de Jesús “N”. Según informaron las autoridades, en el operativo participaron elementos de la Dirección de la Policía de Investigación de Tabasco, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal, la Policía Municipal de Comalcalco, así como efectivos de la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional (GN). Al identificar a los presuntos responsables, estos intentaron huir en una lancha, pero tras una persecución fueron capturados en las inmediaciones de la laguna de Mecoacán, en el municipio de Paraíso. Creíamos que los únicos piratas conocidos eran los del Caribe como el famoso personaje de cine, pero, distinguidos lectores, también en México tenemos piratas en altamar. Este caso ha llamado la atención por lo que implica atacar instalaciones estratégicas como las plataformas petroleras. Y aunque hoy se hizo público este incidente, no es un hecho aislado. De acuerdo con investigaciones recientes, desde 2019 hasta septiembre de 2024 se han registrado al menos 149 ataques similares a plataformas petroleras en el Golfo de México. Esto, a pesar de los patrullajes del personal de Seguridad Física de Pemex y de los más de 100 elementos de la Marina que, en conjunto, custodian 115 plataformas en esta zona, según documentos internos de la empresa y testimonios de empleados y extrabajadores. Pero este fenómeno no es exclusivo de México. En diversas partes del mundo, los piratas modernos siguen siendo una amenaza latente. Desde las costas de China hasta el Golfo de Guinea, el crimen organizado navega con armas y tecnología de punta, operando en lanchas rápidas y desde barcos nodriza ubicados lejos de la costa. Hoy, las tres zonas más afectadas por la piratería son: El estrecho de Malaca, El Cuerno de África y El Golfo de Guinea. El transporte marítimo representa más del 90 % del comercio mundial, y en los últimos 40 años esta actividad se ha multiplicado por cuatro. Estas cifras explican el resurgimiento de la piratería como una preocupación global. Los grupos criminales suelen operar en células de entre 5 y 7 personas, pero existen operativos más grandes que movilizan hasta 70 individuos, apoyados por redes logísticas desde tierra firme. A finales de los años 90 y comienzos de los 2000, la atención internacional se centró en el mar de la China Meridional y, particularmente, en el estrecho de Malaca. Curiosamente, fue en ese mismo periodo cuando el auge económico de Asia especialmente de China incentivó aún más el comercio marítimo, lo que trajo consigo más ataques en alta mar. En México, la creciente presencia de estos delincuentes en aguas del Golfo plantea preguntas urgentes sobre la seguridad en instalaciones estratégicas y sobre la necesidad de reforzar la vigilancia marítima. Porque, aunque ya no navegan con banderas negras ni parche en el ojo, los piratas del siglo XXI están muy lejos de ser un mito del pasado. Un tema sin lugar a dudas que no deja mucho a la reflexión, y que como no ha existido mucha difusión en estos delitos que se cometen en altamar estoy seguro que para muchos de ustedes causará asombro el saber que ha existido muchos de estos, el problema radica que ninguna de las administraciones de las alternancias que ha tenido nuestro sistema político han podido erradicarlo, es más sigue en aumento a pesar de que las autoridades han redoblado esfuerzos. Los espero la siguiente semana en otro tema de interés en mi columna periodística, acá, en el diario de Chiapas.










