El canadiense, el asesino y el juez

Razones

Jorge Fernández Menéndez

El asesinato de Milton Morales Figueroa, jefe de inteligencia de la secretaría de seguridad de la ciudad de México, y quien sería el responsable de la inteligencia nacional en el gobierno de Claudia Sheinbaum, fue la agresión más importante para un funcionario de seguridad en nuestro país desde el atentado contra Omar García Harfuch, del que Milton era un muy cercano colaborador. Fue, en julio de 2024, un desafío de los grupos criminales al Estado mexicano y particularmente a García Harfuc y a la entrante administración de Claudia Sheinbaum.

Milton era uno de esos funcionarios jóvenes pero expertos, que realizan funciones claves en un gobierno, en este caso en los delicadísimos temas de combate al crimen organizado, la investigación y la inteligencia, que no son conocidos por la opinión pública pero que son producto de una preparación de años y que deben ser cuidados y protegidos por el propio Estado. Son recursos humanos imprescindibles.

Milton, que venía de cursos de especialización en la India, tenía un equipo de custodias a su servicio que por alguna razón no estaban con él al momento del ataque, fue abatido mientras hacía compras durante una visita familiar en Coacalco, estado de México. Fue una ejecución preparada con detalle, que aprovechó un momento de desprotección de la víctima. Y fue realizada por el cártel Nuevo Imperio, una organización criminal desprendida de los Beltrán Leyva que convirtió en uno de los más implacables grupos criminales del estado de México, involucrados en delitos de alto impacto, desde el narcotráfico (sobre todo cocaína y metanfetaminas) hasta la extorsión, pasando por el secuestro, el despojo, el lavado de dinero, el robo de combustible y los homicidios.

Ayer en un operativo que buscaba su detención, fue eliminado el autor intelectual del asesinato de Milton, Edgar Aarón Vázquez Alvarado, apodado el General o El Lic, fundador y líder del Cártel Nuevo Imperio. Perdió la vida, según el comunicado de la Secretaría de seguridad federal, durante un enfrentamiento en el Estado de México, al repeler el fuego de las fuerzas federales durante un operativo para cumplimentar una orden de aprehensión por delincuencia organizada.

En noviembre de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a integrantes de ese grupo y en particular a Vázquez Alvarado, por brindar protección en México al capo canadiense Ryan James Wedding, identificado como uno de los principales operadores del cártel de Sinaloa, detenido y extraditado a Estados Unidos.

Ayer mismo se dio a conocer que el 1 de noviembre había sido detenido por el FBI en Bogotá, el juez federal Luis Benírez Alcántara acusado de dejar en libertad al principal operador de Wedding a cambio de un soborno de dos millones de dólares. Wedding lideraba una organización transnacional. El Cártel Nuevo Imperio operaba como su principal aliado en el centro de México, brindándole protección y facilitando la logística para el tráfico de grandes cargamentos de cocaína. El gobierno de los Estados Unidos sancionó formalmente a los miembros de Nuevo Imperio por su estrecha relación con Wedding. Pero antes habían ordenado en el asesinato de Milton, que los estaba investigando desde su posición en inteligencia en la ciudad de México.

El segundo al mando de la organización de Wedding era el también canadiense Andrew Clark. Fue detenido en Guadalajara, con fines de extradición a Estados Unidos. El caso cayó en manos del entonces juez federal mexicano Luis Benítez Alcántara. Según el Departamento de Justicia de la Unión Americana, entre diciembre de 2024 y febrero de 2025, Clark le pagó al juez un soborno de 2 millones de dólares. Tras recibir el soborno, el juez Benítez Alcántara ordenó la liberación bajo fianza de Clark. Aunque Clark fue recapturado días después, el juez quedó bajo el radar de las agencias internacionales. Más tarde también fue detenido y extraditado Wedding.

En una operación internacional realizada en forma simultánea entre tres países, se dieron golpes definitivos contra Nuevo Imperio. En Bogotá, Colombia, el FBI y fuerzas de seguridad colombianas detuvieron al juez Benítez Alcántara, imputado por nueve cargos federales en Estados Unidos, relacionados con la red de Wedding y Clark.

El 5 de diciembre, en el Estado de México, fuerzas federales abatieron al fundador y máximo líder del Cártel Nuevo Imperio, Vázquez Alvarado. Ambas acciones dieron como resultado el desmantelamiento de la misma red transnacional: uno cayó por proveer la fuerza y protección armada a la red de Ryan Wedding en México, y el otro por corromper la justicia mexicana para liberar a la cúpula de esa misma organización. La operación coordinada involucró a tres países: México, Estados Unidos y Colombia.

Desde una óptica muy particular todo esto tiene un valor adicional: se hizo justicia con quien fue el principal responsable del asesinato de Milton Figueroa, un funcionario ejemplar que hubiera sido clave en la estructura de seguridad del Estado.

No olvidemos que los enemigos de una política de seguridad eficiente y que de verdad golpee a los grupos criminales, están fuera y dentro del gobierno, sea por complicidad, por conveniencia o por miedo. Ningún crimen debe quedar impune, y menos los realizados contra quienes sí están comprometidos en la lucha contra estas organizaciones que tanto daño hacen a la sociedad. Con un agregado: esta es una de esas operaciones trasnacionales que ejemplifican lo que se puede hacer con buena inteligencia y cooperación.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *