Comentario Zeta
Carlos Z. Cadena
Simulación policial de siempre. Ayer Gendarmería Nacional, hoy la Guardia Nacional
Con pruebas confirmamos que la frontera sur de México, sigue siendo una región del país, segregada, apartada y complemente abandonada, y lo mismo ocurre dentro de la tercera y la cuarta trasformación, entre un gobierno conservadurista como Enrique Peña Nieto y un gobierno liberal como el de Andrés Manuel López Obrador, entre un gobierno priista que duró el poder arriba de 70 años y un gobierno de MORENA que apenas lleva cinco años de haber sido fundado, pero ya nos bateó de a feo en el desarrollo nacional, donde todo es Oaxaca, Veracruz Tabasco, Quintana Roo y Yucatán. A Chiapas que se lo lleve la bruja, total somos los hijastros del pacto nacional. Nos tienen como mexicanos no auténticos. Hagamos historia.
En el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, un centenar de oficiales de la recién creada en aquel tiempo la Gendarmería Nacional, arribaron a Chiapas –Tapachula- para participar en acciones de seguridad en la frontera con Guatemala. Más de cien policías arribaron a Tapachula a bordo de autobuses, para incorporarse en acciones urgentes de prevención y de seguridad en municipios colindantes con Guatemala. Las fuentes oficiales informaron en la tercera trasformación de esos años que los integrantes de la Gendarmería Nacional se iban a desplegar a lo largo de la frontera de México con Guatemala, para cuidar el ingreso a diario de cientos de migrantes centroamericanos que intentan llegar siempre a los Estados Unidos. Era lo máximo la Gendarmería Nacional que se jactaba de su aprendizaje militarizado, y de haber recibido la mejor preparación policial en la historia de México, y aquella ocasión habían llegado ese número de nuevos policías de la Gendarmería Nacional a cuidar la frontera sur. Estuvieron solamente un mes y al mes fueron trasladados o regresados al estado de Nuevo León para el trabajo policial de esa entidad. Chiapas otra vez rezagado en seguridad fronteriza. Simulación pura.
Este miércoles 14 de Julio de anuncia con bombos y platillos que miembros de la nueva policía federal de la cuarta trasformación la Guardia Nacional, iniciaron patrullajes de manera más constante en municipios fronterizos con Guatemala. Se informó que la presencia de los militares se realiza en localidades como Tuxtla Chico, Cacahoatán, Unión Juárez, Frontera Hidalgo y Metapa de Domínguez, aunado a los que ya están considerados con vigilancia diaria como Tapachula y Suchiate. La medida se toma por los graves escenarios en materia de inseguridad en Chiapas, cuidar la puerta del país para la migración, y para distribuirse en los municipios en mención y vigilar que no se registren delitos del orden común, tales como robos y asaltos. Integrantes de la GN señalaron que estos operativos se han trasladado también a carreteras de la región Soconusco, donde apoyan en tareas de auxilio a automovilistas y mayormente de seguridad ciudadana. A estas tareas se suman policías municipales de cada municipio y policías ministeriales. (Sic).
Evidentemente que se pierde la confianza y la credibilidad en las autoridades federales y sea del gobierno que sea, ya se probó que con uno u otro resultamos, que, con Peña Nieto o López Obrador, ser los marginados del país, porque hasta ahora las instalaciones que primero se han inaugurado de la Guardia Nacional en el territorio nacional son lugares del centro y norte del país. Sin embargo, después de que México promulgó la Ley de la Guardia Nacional el 27 de mayo de 2019, la nueva fuerza de seguridad del Presidente Andrés Manuel López Obrador no ha logrado convertirse en un organismo federal capaz de abordar la crisis de seguridad en México. Si bien se lanzó con gran fanfarria, desde su despliegue oficial el 2 de julio de 2019, la Guardia Nacional aún no ha resultado en una reducción apreciable de la delincuencia y la violencia generalizada que se vive en el país.
En lo que parece ser un reconocimiento tácito de las deficiencias de la Guardia Nacional, el 11 de mayo López Obrador firmó un decreto que amplía y oficializa el poder de las fuerzas armadas de México para participar en tareas de seguridad pública. El decreto otorga a los soldados muchas de las mismas responsabilidades que tienen los miembros de las fuerzas policiacas civiles, como detener a sospechosos, asegurar escenas del crimen y ejecutar órdenes de aprehensión. La medida levantó una serie de preocupaciones, ya que las fuerzas armadas de México de violaciones de derechos humanos con casi total impunidad. Al menos en el sexenio pasado.
Si bien López Obrador había afirmado que los soldados no deberían estar a cargo de las operaciones de seguridad pública, su creación de la Guardia Nacional y sus esfuerzos para expandir el papel de las fuerzas armadas en las tareas de seguridad pública están muy lejos de sus promesas de campaña para devolver a los soldados a sus cuarteles y profesionalizar las fuerzas policiacas civiles. Si bien las reformas constitucionales que crearon la Guardia Nacional estipulan que debe ser una fuerza civil bajo dirección civil, la mayoría de su fuerza de trabajo, liderazgo, financiamiento y equipo proviene de las fuerzas armadas. Como se ha señalado que el gobierno de López Obrador sólo ha profundizado la naturaleza militarizada de la seguridad pública en México y ha hecho casi obsoleta la policía civil a nivel federal.
El gobernador fortalece la seguridad pública de Chiapas, con mayor equipamiento, vehículos y capacitación.
Pero las buenas noticias llegan, y justamente este martes 13 el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, -acompañado como invitada de honor, de la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Rosa Ícela Rodríguez Velázquez-, entregó a las fuerzas de seguridad estatal 181 unidades vehiculares, uniformes y equipamiento, a fin de fortalecer la capacidad policial y la seguridad en la entidad.
El mandatario agradeció todo el apoyo que el presidente Andrés Manuel López Obrador brinda a Chiapas, y subrayó el trabajo en unidad que mantienen las instituciones federales y estatales que diariamente, desde la Mesa de Seguridad, atienden los asuntos políticos, sociales y delincuenciales, y diseñan estrategias para mantener la paz en Chiapas.
“Estamos en el segundo lugar de menos delitos de alto impacto e incidencia delictiva general; es un gran esfuerzo que hacemos todos unidos. Siguiendo la línea del presidente López Obrador, no hay gastos superficiales y los recursos se invierten en los reclamos más sensibles, como la seguridad. Hoy buscamos que la policía cuente con herramientas para hacer su trabajo de forma digna y con mayor eficacia”, expresó.
En su intervención, la secretaria federal Rosa Ícela Rodríguez Velázquez destacó el compromiso del gobernador Rutilio Escandón de encabezar diariamente las Mesa de Seguridad, mediante la cual se evalúan, planean y fortalecen las acciones a favor de la tranquilidad y el bienestar de la población. Refirió que este trabajo en conjunto ha permitido a Chiapas consolidarse como una de las entidades más seguras del país. Así las cosas.
Delegado gris – Ese delegado de gobierno de la Costa, Jorge Pérez Matalí, es un mediocre, él fue el que falló estratégicamente con aquella retención de funcionarios estatales en Tapachula. Tan falto de entendimiento que hoy se cacarea de ser lo máximo en esa delegación regional que no ha servido para nada.









