Letras Desnudas
Mario Caballero
Vuelve la burra al trigo
Dice el dicho popular que hay tres cosas que no pueden ocultarse: El amor, el dinero y lo pendejo. Pero sugiero una cuarta: la ambición de poder.
Aunque todos somos susceptibles a desear tener cierto tipo de control, esto es algo mayormente visible en la clase política. Se refiere al apetito de los políticos por tener el gobierno y el manejo de los recursos públicos, por satisfacer sus apetencias personales. Dicho de otra manera, la ambición de poder entraña el beneficio propio ante el interés de la colectividad.
Hugo Pérez Moreno no puede ocultar que es un ambicioso del poder. En sus muchos años de trabajo político nunca le ha importado el bien común. Todo lo contrario, los puestos que ha ocupado tanto en la administración pública como legislativos los ha utilizado para ejercer dominio sobre la gente humilde, imponer decisiones sobre otros, mangonear a alcaldes y organizaciones sociales, lucrar y acrecentar su patrimonio personal.
Este 2021 buscará de nueva cuenta la presidencia municipal de San Cristóbal de las Casas. En días recientes presentó su registro para pretender la candidatura por el Partido Verde Ecologista de México.
La pregunta no es si esta vez le alcanzarán las redes de complicidad para ganar la elección, sino si es la persona correcta para tomar las riendas de ese municipio que hoy pasa por un momento de violencia e ingobernabilidad nunca antes visto.
TERQUEDAD
La terquedad siempre va de la mano de la ambición de poder. Por eso siempre hay que desconfiar de los políticos que se obstinan con los cargos públicos. No van tras éstos por lo que pueden contribuir a la sociedad, como lanzar una iniciativa de ley o un programa que busque combatir y prevenir los actos de violencia contra las mujeres, o bien, gestionar la construcción de una escuela en una comunidad donde haga falta, no. Lo que buscan es vivir del puesto y disfrutar lo más que puedan de los privilegios que éste otorga.
Un ejemplo claro es Carlos Morales Vázquez, quien persiguió durante casi veinte años la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez y logró hacerse de ésta hasta en el tercer intento, y no por méritos propios sino por el llamado efecto López Obrador.
Muchos pensaron, ingenuamente, que la persistencia de Morales Vázquez se trataba de algo muy prometedor para la capital chiapaneca y que por eso mismo había sido abanderado por la coalición encabezada por el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Lo que sabemos ahora es que Carlos Morales le dio la espalda al pueblo y se entregó a desfogar todas sus frustraciones. Hoy que busca reelegirse es importante señalar que deja a Tuxtla en la peor crisis de inseguridad en décadas y con un duro golpe en la economía. Además de esto están los constantes escándalos de corrupción de su gobierno, la falta de transparencia en el ejercicio de los recursos, las negociaciones ilícitas que realizó con la empresa Veolia, el mal manejo de la crisis sanitaria en la ciudad, las denuncias por violencia política en razón de género y los cochupos en la obra pública.
Algo muy parecido ocurre con Hugo Pérez, quien tiene años soñando con convertirse en alcalde de San Cristóbal. Como dice el presidente de la República, es terco.
HISTORIAL PUTREFACTO
“Antídotos contra la soberbia”, llamaba el poeta José Emilio Pacheco a la continua desilusión que infligían los hechos a las pretensiones desmesuradas de artistas y escritores. Lo mismo aplica también para los políticos.
Ahora mismo es sólo una aspiración, pero dado el caso el proyecto de Hugo Pérez resulta inviable en los hechos y puede resultar catastrófico.
Este personaje tiene muchos años de andanza por la política. ¿Pero qué ha hecho por los chiapanecos? ¿Cuáles son sus logros, por ejemplo, como diputado local? Salvo los abusos, el tráfico de influencias y la corrupción, absolutamente nada.
Sobre Pérez Moreno pesan muchos señalamientos. Por ejemplo, días antes de que dejara la curul en el Congreso del Estado quiso obligar al Concejo Municipal de Oxchuc la compra de dos patrullas y equipo para policías. Para tal efecto, envió al proveedor y dijo que la gestoría le costaría al Ayuntamiento la cantidad de 18 millones de pesos. Un claro abuso de poder.
Los miembros del Consejo se resistieron, y pusieron en evidencia cómo se las gasta Hugo Pérez para meterse dinero del presupuesto bajo acciones de intimidación. Imagínese el manoseo que haría de los recursos de los sancristobalenses de llegar a convertirse en presidente municipal.
En octubre de 2017, un grupo de concesionarios del transporte público de San Cristóbal de las Casas denunció que Hugo Pérez fomentaba el transporte pirata en la ciudad, y que lo venía haciendo desde que fungió como subsecretario del Transporte en el gobierno de Manuel Velasco Coello. Incluso, lo acusaron de ofrecer permisos y concesiones a diversas organizaciones de transportistas a cambio de que votaran por él.
Algo más reciente. En marzo del año pasado, los locatarios del Mercado del Norte, en esa ciudad, lo señalaron de ejercer amenazas y todo tipo de hostigamientos contra ellos a través de Mauricio Chávez Moreno, al que él impuso como administrador general. Cuentan que los amaga con quitarles la luz, el agua, el acceso a los baños públicos e inclusive los locales, si no le pagan las altísimas cuotas, mismas que se presume van a parar a sus bolsillos ya que no se invierten en el mantenimiento del lugar.
Se sabe que Hugo Pérez Moreno ha venido coqueteando con Morena desde hace más de tres años. En 2018 buscó que lo hicieran candidato a la presidencia municipal, pero no lo logró. Desde entonces estuvo operando algunos asuntos para el partido, que nunca lo tomó en serio. ¿Por qué será?
Ante la frustración, comenzó a desprestigiar a la militancia y al gobierno estatal y federal. Tal como sucedió en enero del año pasado en la inauguración de tres obras en la comunidad Cuxtitali, en Santiago el Pinar, donde los tres órdenes de gobierno invirtieron más de 4 millones 600 mil pesos en la construcción de un Comedor Comunitario, Casa Ejidal y Casa de Salud.
Pérez Moreno se presentó en el lugar y les aseguró a los pobladores que se habían cometido actos de corrupción en las obras. Paradójicamente, después de hacer el “papelito” pagó para que varios medios de comunicación dieran a conocer que él había sido el gestor de las obras en El Pinar, cuando eso no era cierto.
¿LO RESPALDARÁ EL PVEM?
Supongo que a algunos en el Partido Verde les agrada la idea de hacer candidato a Hugo Pérez, a pesar del costal de abusos que éste carga.
¿Pero estará consciente el PVEM del mensaje que enviaría a los ciudadanos si respalda la candidatura de Pérez Moreno, quien sin ser todavía candidato en 2018 estuvo ofreciendo a los grupos invasores regular los predios invadidos y prometiéndoles la oportunidad de dedicarse como vendedores ambulantes en el centro de la ciudad, y que cometió violencia política de género contra su propia esposa al querer obligarla a dejar el cargo de síndico municipal que ella desempeñaba en la gestión anterior para que él pudiera competir por la presidencia municipal?
Ya veremos qué puede más en ese partido, si la razón y el interés colectivo o la terquedad de los ambiciosos.









