• La misa a 40 días del percance que puso a Chiapas en los escenarios internacionales, fue un momento de exigencia y reclamo de justicia
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Luego de 40 días del accidente en el que murieron 56 migrantes en Chiapas, que eran transportados en la caja de un tráiler, creyentes católicos se reunieron en el lugar del percance, conocido como “La Curva del Migrante”, para una misa en memoria de los fallecidos y la bendición de un oratorio construido en el punto donde perdieron la existencia de manera intempestiva el 9 de diciembre de 2021.
Jorge Luis Sánchez Toalá, sacerdote de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio, fue quien ofició el acto litúrgico durante el cual pidió por el descanso de los muertos, el pronto alivio de los heridos y la justicia para los que aún lloran la partida de sus seres queridos.
El lugar se ha convertido en una referencia del fenómeno migratorio en México; y un triste recordatorio de las condiciones en las que miles están buscando cruzar Chiapas para llegar a la frontera norte, en muchas ocasiones, expuestos a percances como el ocurrido aquella tarde, cuando volcó el tráiler en el que transportaban a poco más de 150 migrantes, la mayoría de origen centroamericano, rumbo al estado de Puebla.
Durante la misa, Sánchez Toalá se refirió a las presiones que enfrentan cada vez más personas para dejar a sus familias porque donde viven no hay condiciones mínimas para el sostenimiento, y criticó que ante esta situación los más favorecidos económicamente prefieran muchas veces cerrar sus ojos y no escuchar el clamor de los que también son sus hermanos.
Reflexionó sobre el mundo injusto que se ha construído, donde un puñado tiene mucho y muchos apenas tienen algo para subsistir, y que al buscar mejorar sus condiciones de vida, terminen siendo presas ya no solo de los criminales, sino hasta de las autoridades que facilitan los medios para el tráfico de personas y el trato inhumano que reciben.
Pidió que la migración deje de ser vista como un acto criminal, y se atienda como un fenómeno social que involucra a toda la humanidad, no como al reciente, sino como una constante en la historia.
La misa a 40 días del percance que puso a Chiapas en los escenarios internacionales, fue un momento de exigencia y reclamo de justicia; un paréntesis en la vida de los asistentes, para pensar sobre la necesidad de ser más solidarios con los que menos tienen, y buscar la construcción de un mundo justo.
Luego de oficiar la misa, el clérigo recorrió parte de la curva donde volcó el tráiler para bendecir el lugar y pedir por el descanso de los fallecidos, para finalmente dirigirse al oratorio construido hace un par de semanas donde fue colocada la imagen de una Virgen de Guadalupe.
Este espacio será al mismo tiempo un monumento de aquella tragedia que reveló los abusos y excesos a los que se exponen quienes buscan llegar a Estados Unidos, y el riesgo altísimo de morir en cualquier parte de México a costa de hacer realidad un sueño.
Lugar en el que, al cumplirse un mes del accidente, acudió el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castilla, quien también exigió el esclarecimiento de los hechos, y el castigo a todos los culpables.
Ahora esta fatídica curva, en la que sigue sin ser arreglado uno de los postes de alumbrado que casi derribó el impacto de la caja del tráiler, cuenta con un elemento más para no olvidar lo sucedido aquel 9 de diciembre alrededor de las 3 de la tarde; en un altar a los sueños truncados donde puede leerse también un mensaje contundente: ningún ser humano es ilegal.










