Chiapas, la sexta entidad con más bibliotecas públicas, aunque de las 405, sólo 330 sí funcionan; 75 más sin operar por ‘culpa’ de los ayuntamientos
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Una evaluación realizada en junio de este año ubicó a Chiapas en la sexta posición nacional de las entidades con más bibliotecas públicas. De los más de siete mil 400 espacios que tiene registrados la Dirección General de Bibliotecas, de la Secretaría de Cultura, 405 están en Chiapas.
Sin embargo, estos números no muestran el otro lado de la historia: 75 bibliotecas en Chiapas no están operando por diversas causas.
Y en mucho esto se debe a la falta de interés de los ayuntamientos, que no valoran los entornos culturales y su importancia social, algo en lo que coinciden el director de la Red Estatal de Bibliotecas, Fabián Rivera Juárez, y el presidente de la Asociación de Librerías de Chiapas, Julio Sánchez Esquinca.
Ambos señalan la responsabilidad que recae en los gobiernos municipales para que estos espacios sean funcionales, y tengan al personal adecuado para los servicios que ofrecen, que van más allá de ofrecer un espacio de lectura y préstamo de libros.
“Funcionan en tanto tengamos la buena voluntad de los ayuntamientos, y no todos los ayuntamientos atienden esto”, comentó en una entrevista el director de la Red Estatal de Bibliotecas, Fabián Rivera Juárez.
Son 330 de estos espacios los que sí están funcionando, confirmó el funcionario, y las que no es por causas diversas, desde problemas sociales, falta de personal, problemas en el inmueble, entre otras.
Aún así estos números colocan al estado de Chiapas entre las 10 entidades de México con más bibliotecas públicas, y destaca incluso en el sureste, algo que debiera llamar la atención de las administraciones municipales, porque estos son lugares de encuentro que están evolucionando, señaló Julio Sánchez Esquinca, también director del programa Chiapas Lee.
Comentó que hay administraciones municipales que ven a las bibliotecas sólo como espacios con libros “y hoy son puntos de encuentros social, donde se desarrollan otras actividades, incluso pueden ser sitios seguros para quien requiere orientación por violencia; lo vemos en el caso de San Juan Chamula, en donde las infancias y juventudes acuden a estos recintos para recibir talleres, y los usan como áreas de esparcimiento, entonces no se trata sólo de que encuentren libros, sino que adopten estos lugares como una parte fundamental en su comunidad”.
En este punto, señala que existe una Ley de Bibliotecas Públicas, y pese a ellos hay gobiernos municipales que incumplen con su obligación de brindar infraestructura, sueldos y personal capacitado para que sus bibliotecas sean espacios funcionales, por eso no están operando las 405.
Es cierto que somos la sexta entidad con más bibliotecas del país, como también que los municipios necesitan gobiernos que sí tengan interés en los entornos culturales y nos los vean como un relleno en su administración.
Rivera Juárez, explica que por parte del gobierno federal los acervos y servicios que acercan a estos espacios son gratuitos, además que las compilaciones que envían tienen un valor monetario que pocas veces se toma en cuenta, llegando a ser de cientos de miles de pesos, es decir, el activo cultural que representa una biblioteca en una comunidad, debe ser valorado y repensado, así como se presumen las obras de infraestructura, un munícipe bien podría destacar que cuentan con material actualizado para que sus habitantes mejoren sus procesos formativos.
“Es un mensaje de salud política para los gobiernos municipales, porque son servicios educativos que la federación les acerca sin costo, lo único que exigen es que se implementen las acciones”.
En ciudades como Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas o Comitán de Domínguez son espacios funcionales.
En cambio, Tapachula y Villaflores, dan la mala nota por las deficiencias y el desinterés mostrado por parte de sus autoridades municipales.
Al contrario, San Juan Chamula y La Trinitaria, son reconocidas por ser modelos funcionales, incluso, en el caso de La Trinitaria y Villa Las Rosas, se reconocen como espacios modelo, y de mucha actividad a nivel nacional.
De poco servirá ser la sexta entidad con más bibliotecas públicas si los ayuntamientos no invierten en mantener estos espacios funcionales; hoy, más que lugares con libros, las bibliotecas son espacios de encuentro y esparcimiento en localidades donde las juventudes y las infancias enfrentan condiciones sociales adversas.










