Existe complicidad con concesionarios en cada situación que padece este servicio que se ofrece a los tuxtlecos en su modalidad de colectivo

Enrique Buenrostro / Diario de Chiapas

En menos de 48 horas cinco unidades del transporte público tuvieron incidentes severos por fallas mecánicas, el pasado martes colectivos de las rutas 128, 120, 62 y 34 tuvieron percances diversos en donde hubo personas lesionadas.

El primero de ellos ocurrió en la mañana cuando el colectivo de la 128 terminó impactándose en la acera en el boulevard Juan Pablo II, tras una falla en los frenos y el desprendimiento de una de sus llantas, al menos cinco personas resultaron con contusiones leves.

Poco tiempo después, un colectivo de la ruta 120 sufrió un percance similar ya que se le desprendió una llanta, en este caso no hubo pasajeros lesionados.

El tercer percance sucedió alrededor de las 14 horas un colectivo de la ruta 34 experimentó el mismo problema, la perdida de una llanta al circular en el Libramiento Sur casi enfrente de la empresa de materiales Boxito, en este siniestro tampoco hubo heridos.

El siguiente percance fue un colectivo de la ruta 62, el cual perdió una de sus puertas mientras circulaba sobre la 11ª oriente y 3ª norte sin que se reportaran personas lesionadas.

Y el último percance el día de ayer miércoles un colectivo de la ruta 20 ocurrió en la 11ª poniente y periférico sur de Tuxtla Gutiérrez, dejó un saldo de seis personas lesionadas, dos de ellas en estado grave, tras la colisión entre un colectivo de transporte público ya que la unidad pública se le fueron los frenos.

Corrupción en

Transporte y

Movilidad

Ante esta situación Diario de Chiapas se dio a la tarea de indagar el porqué de estos accidentes ya que la Secretaría de Movilidad y Transporte en la Dirección de Registro y Control del Transporte coordinada por Erick Alfredo Argüello Gómez es la responsable de la verificación de los vehículos públicos.

Carlos Mario Santiago Montero, coordinador del Departamento de Control de Transporte Público de Zona es quien es el segundo filtro para que las unidades supuestamente sean revisadas de buena forma.

Pero el responsable de realizar la revisión mecánica de las unidades es el César “N”, o mejor conocido como “El Marck Anthony”, quien de inicio no es mecánico, es decir, está en un puesto en donde ni siquiera tiene los conocimientos necesarios para hacerlo.

El circo de las supuestas revisiones comienza de la siguiente manera:

Los concesionarios por lo regular no quieren perder un día de trabajo, ya que el supuesto tiempo de revisión de las unidades es de dos a tres horas para supervisar de buena manera que la unidad cumpla con un funcionamiento perfecto.

Ante esta situación, los concesionarios van solo con sus papeles al Departamento de Control de Transporte Público de Zona con su póliza de seguros, facturas y otros documentos que les piden; de ahí les expiden un recibo para que los concesionarios vayan a revisión mecánica.

Llegan al lugar de la revisión mecánica que no es más que el espacio que se encuentra en la parte de atrás de la terminal de OCC en la plaza Las Américas (el lugar de las rotondas donde se estacionan los taxis y combis), ese es el lugar vergonzoso que utiliza la Secretaría de Movilidad y Transporte para revisar las unidades, es decir, ni el que realiza la inspección es mecánico, ni el lugar está apto para la revisión. Y este lugar al estar lejos de la secretaría, no existe un monitoreo o algo que de verdad asegure que se realiza esta labor mas que las fotografías que envía “El Marck Anthony”, fotos cerradas para que diga que el motor es de la unidad, o los focos cuando puede ser de cualquier unidad, sin embargo, nadie dice nada porque sus jefes directos Carlos Mario Santiago Montero y Erick Alfredo Argüello Gómez están coludidos con él.

Por denuncia de concesionarios, Diario de Chiapas se enteró que el cobro por cada unidad es de 500 pesos (pasan entre 25 y 30 unidades diariamente), a “El Marck Anthony” le piden una cantidad diaria para los jefes y lo que resta se lo queda él.

¿Cómo lo hace?, a darle su mordida los concesionarios le llevan un número de serie del carro, “El Marck Anthony” lo escribe en un formato de tipo Check List donde pone número de serie y apartados como si trae o no llanta de repuesto, además de tener extintores (si el concesionario no lleva, le cobra una lanita más y les presta sus propios extinguidores para que salgan en la foto), con esto se hace de un recurso más.

Después del llenado de este documento, los concesionarios se regresan a la oficina, dicen que el carro ya fue revisado, cuando en muchas ocasiones ni estuvo y les dan bandera verde para que las unidades circulen sin que haya habido una verdadera revisión.

Los jefes están sabedores de esta situación y lo permiten porque les toca bajo el agua su tajada, por esta razón podemos ver unidades en Tuxtla Gutiérrez circulando sin foco, con alambres en las ventanas, con los asientos sin cojines. Si estos carros llegaran a revisión mecánica, simplemente no pasaran estas revisiones si fuesen legales.

A pesar de que esta administración está por concluir, es necesario que la Contraloría verifique esta situación y a estos tres sujetos que son responsables de que las unidades del transporte público se estén accidentando por una verídica verificación de las unidades.

La ciudadanía necesita de unidades que les brinden seguridad y no que se estén desarmando por imprudencia de los concesionarios que deben ser castigados y de los tres funcionarios que no hacen su trabajo como debería ser, prestándose a la corrupción.

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