La Radio del Diario de la 97.7 FM recorrió las calles de Tuxtla Gutiérrez para asustar a los niños y repartir dulces en el espíritu de la tradición de «Calabacita Tía»
Carlos Rosales / Diario de Chiapas
En marco a las festividades del Día de Todos los Santos, la Carroza del terror de la Radio del Diario de la 97.7 FM salió a las calles de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez a asustar a muchos niños y a regarles dulces para que no se pierda la tradición de pedir “calabacita tía”.

Los locutores de la radio se volvieron unos monstruos al caer la noche porque varios de ellos tenían yagas sobre la piel y algunas mutilaciones como también, la sonrisa de ellos se volvió realmente terrorífica y macabra, lo cual asustó a muchos niños quienes intentaban pedir dulce o truco.
Con música de ambiente, los monstruos bailaron toda la noche y con esa energía, incitaban a qué todos los espectadores quisieran bailar y danzar a lo largo de esta festividad.
El payaso del mal, Luis Tovilla, con una cabeza de Pepe Cruz, se subió arriba de la carroza del terror para bailar y animar a los niños de lo divertido que puede ser al convertirse monstruo por un día.
La carroza del terror llegó a Kathia disfraces, en dónde se volvió toda una celebración ya que más monstruos se unieron a este festejo y también, había quienes que en cinco minutos se caracterizaban para ser parte de esta gran fiesta de Día de Muertos.
Con algo de terror, los niños se acercaban a Chucky, Catrina, Payaso Eso, la Monja, Freddy Kruejer y a Michael Myers para pedirle una foto con ellos ya que ya tenían mucho tiempo que no salían de sus tumbas.
Sigilosamente, la carroza del terror cruzó las principales calles de la capital chiapaneca para llevarse algunas almas que aún se encuentran penando y otras que les ganó la curiosidad al querer saber si era la carreta de San Pascualito.
Poco a poco, los pequeños monstruitos se acercaban a la carroza en busca de su calabacita tía, pero tenían que cantar con mucha energía la canción original para pedir dulces.
“Somos angelitos, del cielo bajamos, pidiendo calabaza para que comamos” los niños comenzaban a cantar terroríficamente para que los monstruos dieran dulces y algunas sorpresas que tenían en un ataúd dentro de la carroza del terror.
Ya casi eran las siete de la noche y de lo más profundo de la tierra comenzaban a salir los zombies, dráculas, payasos asesinos, chuckys y entre otros personajes terroríficos. No querían vengarse, únicamente querían dulces para que pudieran otra vez regresar a sus tumbas con sus padres.










