Llegan los dulces a mercados

Dulces de diferentes tipos son acomodados para que la gente tenga alternativa de la gran variedad de productos que son traídos de la ciudad de México y Puebla

Francisco Mendoza / Diario de Chiapas

Este fin de semana, en vísperas de las celebraciones de Todo Santo en los mercados del centro de la ciudad, llegaron  las cajas de dulces típicos, para adornar los estantes y brindando la algarabía de uno de los días más especiales para la cultura mexicana.

Dulces de diferentes tipos son acomodados para que la gente tenga alternativa de la gran variedad de productos que son traídos de la ciudad de México y Puebla.

Jesús López Álvarez, vendedor de dulces tradicionales dijo que los precios son accesibles para el público y variables para todos los bolsillos para que ningún altar se quede sin estas figuritas de azúcar.

“Tenemos de a diez pesos la pieza, y unos de este de dos por 20 y la catrina de a diez pesos, y estas más de a 30 pesos y las calaveritas de tenemos de varios precios de a cinco por diez, tenemos de tres por diez y a cinco la pieza”.

Los tradicionales dulces bancos con pintas en verde y rojo esos son realizados en el estado por artesanos de los dulces, estos dulces se venden a precio de cinco por diez pesos.

A pesar de ser el primer día de ventas de los dulces la gente se congrega para consumir este folklor de colores para llenar los altares de iluminación y viveza para recibir a los fieles difuntos.

Los dulces de muerto adoptan figuras llamadas “alfeñiques”, y pueden ser de azúcar, amaranto, pepita de calabaza, chocolate, cocadas, calabazates, camotes, jamoncillos (dulce de leche), calabaza en tacha, peras e higos cristalizados, tamarindo, arroz de leche, conservas de tejocote, guayaba, durazno, higos, biznagas, caña, etc.

“Ahorita como lo están mirando que está llegando el producto ya se congrega la gente para comprar estos dulces”.

El pan de muerto dijo se lleva a la venta el día de la celebración para que sea consumido en no menos de 48 horas y no se eche a perder.

Los que se fueron regresan, y con ellos se vuelve a compartir. Se les mima, consiente y halaga con sus comidas, bebidas, música y flores preferidas, convirtiendo los cementerios y altares públicos o privados en un festín insólito de dulces, alimentos, mariachis, tequila y aroma de cempasúchil, la flor naranja de esta festividad.

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