¡Llegaron los dulces de…muerto!

Los mercados ya los venden para adornar los estantes y formar parte de los escenarios especiales de esta fecha de la cultura mexicana

Francisco Mendoza / Diario de Chiapas

Las cajas de dulces típicos de Día de Muertos llegaron a los mercados de Tuxtla Gutiérrez, para adornar los estantes y brindando la algarabía de uno de los días más especiales para la cultura mexicana.

Dulces de diferentes tipos son acomodados para que la gente tenga alternativa de la gran variedad de productos que son traídos de la Ciudad de México y Puebla.

Roberto Domínguez Gómez, vendedor de dulces tradicionales, dijo que los precios son accesibles para el público y variables para todos los bolsillos para que ningún altar se quede sin estas figuritas de azúcar.

“Tenemos de a 15 pesos la pieza, y unos de este de dos por 25 y la catrina de a diez pesos, y estas más de a 30 pesos y las calaveritas de tenemos de varios precios de a cinco por 15, tenemos de tres por 15 y a cinco la pieza”.

Los tradicionales dulces bancos con pintas en verde y rojo esos son realizados en el estado por artesanos de los dulces, estos dulces se venden a precio de cinco por diez pesos.

A pesar de ser el primer día de ventas de los dulces la gente se congrega para consumir este folklor de colores para llenar los altares de iluminación y viveza para recibir a los fieles difuntos.

Los dulces de muerto adoptan figuras llamadas “alfeñiques”, y pueden ser de azúcar, amaranto, pepita de calabaza, chocolate, cocadas, calabazates, camotes, jamoncillos (dulce de leche), calabaza en tacha, peras e higos cristalizados, tamarindo, arroz de leche, conservas de tejocote, guayaba, durazno, higos, biznagas, caña, etc.

“Ahorita como lo están mirando que está llegando el producto ya se congrega la gente para comprar estos dulces”.

Agregó que desafortunadamente la inflación les ha pegado a los productos que traen y por ello se han elevado los precios en este año.

El pan de muerto dijo se lleva a la venta el día de la celebración para que sea consumido en no menos de 48 horas y no se eche a perder.

Los que se fueron regresan, y con ellos se vuelve a compartir. Se les mima, consiente y halaga con sus comidas, bebidas, música y flores preferidas, convirtiendo los cementerios y altares públicos o privados en un festín insólito de dulces, alimentos, mariachis, tequila y aroma de cempasúchil, la flor naranja de esta festividad, por ello los mercados hoy día se llenan de este colorido tradicional.

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