Agencias / firma origen
La erosión de las playas en la costa chiapaneca continúa avanzando sin que exista un plan integral de manejo costero, advirtió Vicente Castro Castro, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).
En entrevista, el académico señaló que, pese a que el estado cuenta con cerca de 260 kilómetros de litoral, no se ha implementado una estrategia efectiva para mitigar los impactos de fenómenos como el mar de fondo y la pérdida de suelo costero.
Aseguró que Chiapas no le ha puesto atención a su zona costera o marina, lo que ha derivado en problemas cada vez más serios en la pérdida de suelo, pues la erosión ha ocasionado daños en la zona de San Benito con la pérdida de por lo menos 500 metros (medio kilómetro) de playa debido al avance constante del mar.
Las principales repercusiones por el calentamiento de las aguas marinas son: aumento del nivel del mar, mayor formación de ciclones y huracanes y desplazamiento de especies marinas
Los muros de contención construidos con piedra solo ofrecen protección temporal, ya que con el paso del tiempo y el constante movimiento del agua estas estructuras terminan por colapsar. Esto obliga a las comunidades a invertir nuevamente grandes cantidades de dinero para repararlas, sin que haya una solución definitiva.
El investigador dijo que la ejecución de obras se hace sin una adecuada planeación técnica, ya que muchas de ellas se realizan únicamente con fines de gasto y no generan un impacto positivo para la población. Desde el ámbito académico, se han planteado al menos tres propuestas concretas para hacer frente a esta situación, pero tampoco han sido escuchadas por las autoridades federales, estatales y municipales:
“La primera es la creación de un programa estatal de manejo costero; la segunda, un cambio en la zonificación de las playas, que actualmente solo considera los primeros 20 metros como zona federal marítimo-terrestre; y la tercera, que las obras de protección, como espigones o escolleras, se construyan solo después de realizar estudios oceanográficos previos, para asegurar su efectividad a largo plazo”, señaló.
Además, señala que como medida complementaria, se podría hacer uso de disipadores de energía de oleaje, estructuras que podrían reducir la fuerza del mar antes de que llegue a las costas de Chiapas.
Finalmente, hizo un llamado a los tomadores de decisiones para que no hagan obras improvisadas, sino que se planifiquen antes de ponerlas en marcha, ya que, de lo contrario, solo representan pérdidas de recursos públicos y no solucionan el problema.










