Pacientes se quejan de que los servicios no han cambiado; las citas se programan hasta dentro de dos meses, promedio, y no hay personal médico especializado que atienda

Fermín Rodríguez / Diario de Chiapas

El gobierno de la República presume que los servicios de salud han cambiado para bien que atrás quedó la inconformidad que prevalecía entre los derechohabientes del ISSSTE de una pésima atención de la plantilla laboral y de que los servicios dejaron de ser disparejos en cuanto al espacio de tiempo que se brindan.

Es más, el discurso que se cacareó de que la atención médica y prehospitalaria en los centros de salud del país sería mucho mejor que la de Dinamarca, no dejó de ser eso, una ilusión o deseo. La perorata de que tenemos un servicio de primera, pero día con día se comprueba quedó solo en la mente del ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y de los encargados de las instituciones responsables del sector.

Una denuncia de un derechohabiente del ISSSTE señala que durante la mañana de este lunes 18 de agosto se presentó a la clínica con dirección en el Periférico Sur Poniente donde tenía cita con el neurólogo y el cardiólogo, a fin de evaluar su condición de salud deteriorada en las últimas semanas.

Precisa que ante la gravedad que presentó en su centro de trabajo, tuvo que acudir a consulta médica con un particular, pues a mediados de julio, fecha en que sufrió una descompensación en su cuerpo, tramitó una cita que le fue programada para este lunes.

Puntual y después que le pidieron llevar la documentación de rigor, le fue informado que el ISSSTE por el momento no tiene disponible médico neurólogo, cardiólogo o alguna otra disciplina médica relacionada con su padecimiento.

Como para ayudar a resolverle su diagnóstico, la paciente presentó los estudios particulares que se realizó con recursos propios, los cuales ascienden a más de 15 mil pesos y pese a ello, se le notificó que no se le podía atender hasta que haya disponible neurólogo, cardiólogo o un endocrinólogo, y que, así, con la displicencia del mundo, que regrese en noviembre para a ver si en diciembre haya cita.

Para que no saliera deprimida por la atención, le fue autorizado una placa que le harán en el mes de noviembre.

Se queja y con justa razón, que para cuando haya sido atendida por el médico, según lo programado por la institución, ya no se encuentre en este plano terrenal.

Lamentable, dice, que el gobierno presuma que ya nada es igual a lo que sucedía en el pasado, cuando los servicios de salud no solo son pésimos, sino que no tienen el mínimo respeto por la integridad del paciente.

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