• Especialista presenta análisis profundo de las problemáticas que atraviesan los sistemas operadores del agua potable en Tapachula y Tuxtla Gutiérrez
Jorge Pérez Pólito / Diario del Soconusco
El especialista en Sistemas Hidráulicos y Gestión de Organismos Operadores, Didier Vázquez Ramírez aseguró que el problema central que tiene el Comité de Agua Potable y Alcantarillado de Tapachula (COAPATAP) no es la falta del líquido en las fuentes, sino en la obsolescencia extrema de sus redes de distribución.
En un análisis profundo que realizó sobre la situación operativa del COAPATAP -en el que también incluyó al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Tuxtla Gutiérrez- el ingeniero puntualizó que el sistema opera bajo una ineficiencia que compromete tanto las finanzas públicas como la paz social.
En su propuesta estratégica para el saneamiento financiero y operativo del agua en la capital del estado y en Tapachula, precisó que en el primero existe un desperdicio crítico del 40 por ciento del líquido bombeado, mientras que en el segundo se pierde el 20 por ciento del agua.
“Gran parte de esta pérdida se debe a tuberías con más de 50 años de antigüedad, que han reducido su capacidad operativa en un 60 por ciento debido a la incrustación calcárea (depósitos minerales)”, explicó Vázquez Ramírez quien agregó que toda esta ineficiencia se traduce en una deuda acumulada que supera los mil 200 millones de pesos entre ambos organismos (SMAPA 875 mdp y COAPATAP 350 mdp) ante instancias como Conagua y CFE.
Dijo que están pagando energía eléctrica y químicos para potabilizar agua que termina perdiéndose en el subsuelo. Esto, agregó, tiene un costo social, pues a pesar de captar agua suficiente, más de 700 colonias en la capital sufren de tandeos severos, lo que obliga a las familias más vulnerables a gastar entre 400 y 800 pesos adicionales al mes, en pipas.
Por ello, propuso una solución estructural a la crisis hídrica que afecta a las dos ciudades más importantes de nuestro estado, Tuxtla Gutiérrez y Tapachula. Esta propuesta de modernización y soberanía energética, lleva a la transición hacia un modelo de “nano red” y eficiencia hidráulica que incluye reemplazar líneas de asbesto-cemento por materiales de alta densidad (Pead).
En ahorro energético, la modernización permitiría reducir hasta en un 40 por ciento el gasto de energía eléctrica. En la capital, el proyecto de traer agua por gravedad desde 35 km permitiría generar 2,500 kva de energía limpia, transformando al sistema de agua en un ente autosustentable.
“Como se aprecia, renovar la red es más económico y efectivo que perforar nuevos pozos o nuevas captaciones y estaciones de bombeo, con una gestión enfocada en recuperar ese 20-40 por ciento de pérdida, podríamos garantizar agua diaria para toda la población, sanear las deudas históricas de los organismos y congelar las tarifas por los próximos años”, manifestó.










