Choferes de moto triciclos denunciaron extorsión por parte de los agentes migratorios.
José Cancino / Frontera Hidalgo
Pobladores de la Frontera Hidalgo se enfrentaron contra miembros de la Guardia Nacional (GN) y del Instituto Nacional de Migración, luego de denunciar actos de corrupción por parte de los agentes migratorios, quienes se encargan de cobrar cuotas a conductores de moto triciclos para permitirles transportar a haitianos.
El hecho ocurrió a la altura de la comunidad Texcaltic, donde los lugareños se confrontaron con militares y agentes migratorios, ya que estos intentaron detener a un motociclista que trasladaba a un haitiano hacia la comunidad Guadalupe Victoria, donde tomaría ruta hacia Tapachula.
“Estamos hartos de las múltiples amenazas y extorsiones que sufrimos, pues nos exigen cuotas de extorsión por dejarnos trabajar”, señalaron los trabajadores.
Durante la manifestación de los pobladores, salieron a relucir piedras, palos y hasta machetes y dejando al descubierto la corrupción que encabeza el INM y la Guardia Nacional.
“No se vale que no nos dejen trabajar, nosotros solo préstamos un servicio y tenemos que llevar el sustento a la familia, pedimos al presidente López Obrador que pare esta situación de corrupción en el INM”, aseveraron.
Informaron que se realiza la venta de tarjetas TVR- Permanentes y visas humanitarias de manera indiscriminada y abiertamente, así como la venta de espacios y citas.
La frontera sur del país se encuentra en un verdadero caos, a consecuencia de la indiferencia del gobierno mexicano y las autoridades migratorias.
La corrupción ha sido permitida por el titular del INM en Chiapas, el general Aristeo Taboada, quien ha convertido a la región en un jugoso botín para los elementos de Migración.
Han existido diferentes denuncias, pero no se ha hecho nada, como es el caso de Talismán y Ciudad Hidalgo, en donde venden documentación migratoria al mejor postor, mientras que, en la oficina de Regulación Migratoria de Tapachula, representada por Claudia Albores Galindo, existe la venta de citas y que en múltiples ocasiones ha sido denunciada por activistas como Luis Villagrán, empresarios y hasta por los migrantes.










