Edgar Castillo / Tonalá
A 304 días del descarrilamiento del Tren Interoceánico que corría de Salina Cruz a Coatzacoalcos, ocurrido el 28 de diciembre de 2025 en Nizanda, Oaxaca, la ciudadanía tonalteca no está con los ánimos de subirse.
El miedo quedó marcado. 13 muertos y casi 100 lesionados dejaron claro que el tren no era seguro, y a casi 10 meses la gente de la costa prefiere viajar por carretera.
Y no es para menos. La obra que tiene a cargo la Marina está en pésimas condiciones. Obras mal hechas, vías mal compactadas, taludes que se caen con la lluvia y estaciones a medias. Empresas que entraron con todo y maquinaria hoy han abandonado la obra porque simplemente no se puede trabajar así.
Pero lo más grave es lo que no se dice: a muchas empresas constructoras locales y de la región costa no les han pagado. En los contratos, en letras muy pequeñas, les pusieron que si no entregas la obra en tantos meses no hay pago. Las han engañado, les han quedado a deber millones, constructores que metieron su patrimonio, que empeñaron maquinaria y hoy están quebrados.
Y si quieres cobrar, el pleito legal no es en Tonalá ni en Oaxaca, te mandan hasta la Ciudad de México. Puro desgaste para que desistas.
Mucha corrupción en el proyecto del Tren Transístmico en la región costa. La obra se presume como del pueblo, pero el dinero se queda arriba, mientras abajo dejan caminos destruidos, pagos pendientes y una vía que la misma gente ya no ve con confianza.
Hoy el tren no corre para pasajeros y la pregunta en la costa es clara: quién va a querer subirse.
En las vías del tren únicamente están parados los vagones del tren, sin que la ciudadanía esté preguntando cuándo va a volver el tren a arrancar sus motores.










