- Dueños de las calles del primer, hombres, mujeres, adolescentes, a plena luz del día y movidos por intereses familiares, son empleados para la venta de pantalones, calcetas, calzado, mochilas, juguetes, perfumes y artículos de telefonía
Aire González / Cinthia Ruiz / José Salazar / Fotos: Erick Bustillos / Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
La venta en la vía pública se mantiene sin importar el cambio de administraciones. Mientras el Ayuntamiento regula su permanencia mediante el “ambulantaje provisional”, empresarios advierten que la informalidad sigue creciendo y profundiza la competencia desleal.
Dueños de las calles del primer cuadro de la ciudad, de banquetas y avenidas, hombres, mujeres, adolescentes y niños que, a plena luz del día y movidos por intereses familiares, son empleados para la venta de pantalones, calcetas, calzado, mochilas, juguetes, perfumes y artículos de telefonía son llamados por las autoridades y empresarios como ambulantes.
“Son los mismos de siempre. Quienes aseguran que depende de la administración combatirlos dicen que suelen ser más, menos o simplemente irse. Déjenme decirles que es lo mismo. Eso sí, no permiten que entren nuevos y quienes venden son empleados, nacionales y extranjeros”, asegura Manuel López Orantes, ex trabajador de Recaudación Municipal.
La administración municipal optó por una política de “humanismo”, mediante la cual los inspectores únicamente supervisan que los vendedores permanezcan pegados a las fachadas, mantengan libres las rampas para personas con discapacidad y no obstruyan el paso peatonal.
El “ambulantaje provisional”
¿A poco esta tolerancia no se refleja en recursos? Claro que sí. La permisividad tiene un costo: 120 pesos diarios por cada ambulante. Con un padrón estimado de entre 120 y 150 comerciantes, la Tesorería Municipal del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez proyecta recaudar entre 4.5 y 5.1 millones de pesos durante 2026 por el concepto de “ambulantaje provisional”.
No es un dicho, Diario Media Group recorrió el corazón de la ciudad y constató que, entre 120 y 150 personas, entre hombres, mujeres y menores de edad, trabajan bajo este esquema de informalidad laboral.
De la Primera a la Octava Sur y de la Primera Oriente a la Tercera Poniente, cada trabajador informal destina 120 pesos diarios a trabajadores del Municipio que se identifican con una credencial y un chaleco gris como “fiscales municipales”.
De esta manera, la Coordinación General de Política Fiscal recauda diariamente, por concepto de “ambulantaje provisional”, entre 14 mil 400 y 18 mil pesos, lo que mensualmente representa entre 432 mil y 540 mil pesos.
El brazo operativo del ambulantaje
En esta parte del ambulantaje también sale a relucir un personaje: el fiscal municipal, contratado para meter en cintura al ambulante; el mismo que decomisa mercancía y ha protagonizado videos y enfrentamientos con comerciantes.
Manuel López Orantes, ex trabajador de Recaudación Municipal, explicó que actualmente ya no se realizan operativos para retirar mercancía, debido a los enfrentamientos que en años anteriores dejaron inspectores lesionados, policías heridos y procesos judiciales contra comerciantes.
Buena parte de la mercancía que se comercializa, especialmente ropa y artículos de importación, escapa a la competencia municipal y corresponde a las autoridades federales investigar su ingreso al país.
“Los han detenido, han estado en la cárcel y regresan. El problema sigue siendo el mismo”, concluyó.
Informalidad, el reto económico de Chiapas
En Chiapas, alrededor del 75 por ciento de la actividad laboral se desarrolla fuera de la formalidad, condición que reduce la recaudación, genera competencia desigual para las empresas establecidas y limita el acceso de miles de trabajadores a derechos laborales y seguridad social.
A los comercios formales se suma la competencia desleal de la informalidad; mientras éstos pagan impuestos, prestaciones y cuotas patronales, los negocios informales pueden ofrecer precios más bajos, situación que coloca en desventaja a quienes cumplen con la ley, comentó el presidente de Coparmex Chiapas, Édgar Axel Benítez Aguilar.
La informalidad ha provocado que empresarios y comerciantes formales se conviertan en contribuyentes cautivos, mientras una gran parte de la actividad económica permanece fuera del padrón fiscal y sin otorgar prestaciones laborales a sus trabajadores.
Desde la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), su presidente, Francisco Lazos Morales, indicó que empresarios y comerciantes formales se han convertido prácticamente en contribuyentes cautivos, mientras una gran parte de la actividad económica permanece fuera del padrón fiscal y sin garantizar prestaciones laborales a sus trabajadores.
Al caer la tarde, las banquetas comienzan a despejarse y los puestos desaparecen. Sin embargo, el sistema permanece: al día siguiente, volverán a ocupar los mismos espacios, pagarán la misma cuota y repetirán la misma rutina.
En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, el ambulantaje dejó hace tiempo de ser provisional para convertirse en una presencia permanente que ninguna administración ha logrado erradicar.










