El padre Gilberto Hernández sentenció el apoyo incondicional de la Iglesia a su lucha y lanzó un duro exhorto a los funcionarios: «A las autoridades solo les pedimos una cosa: que hagan su trabajo, lo que les toca hacer en conciencia».
MdeR/Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.-Este domingo se celebró una misa eucarística de gran emotividad y simbolismo frente a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), en el campamento que mantienen las Madres en Resistencia. La ceremonia religiosa, oficiada por el obispo Monseñor José Francisco González González, junto a presbíteros de distintas parroquias, se erigió como un contundente acto de solidaridad y acompañamiento espiritual a las mujeres que persisten en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos en Chiapas.
El respaldo eclesiástico fue articulado con claridad durante la homilía. El padre Gilberto Hernández aseguró que la Iglesia se mantendrá vigilante y activamente solidaria con las familias buscadoras. «Empatizamos con su búsqueda y estaremos observando, como ya lo hemos ofrecido, en estos diálogos que se tengan para llegar a las soluciones”, manifestó el sacerdote ante las madres y otros colectivos congregados.
En su intervención, el padre Hernández exhortó a las mujeres a mantener la fortaleza y la esperanza, pidiéndoles no decaer: “Siéntanse acuerpadas por su Iglesia, acompañadas por esta diócesis. Seguimos rezando a Dios para que les dé fortaleza y que no decaigan en su lucha. Ustedes confíen en Dios, tarde o temprano la justicia llegará”, aseveró. A la par, lanzó un llamado ineludible a los servidores públicos: “A las autoridades solo les pedimos una cosa: que hagan su trabajo, lo que les toca hacer en conciencia”.
Por su parte, Monseñor González González reconoció la severidad de la crisis de desapariciones y abogó por la paz y la reconciliación. “Esperemos en Dios que los miles de desaparecidos que se han sumado en los últimos años puedan ser hallados”, declaró. Asimismo, extendió un ruego por un cambio profundo en el país: “Pedimos que a los victimarios se les conceda un cambio de corazón y de vida; el país lo necesita, lo anhela”.
El obispo describió la situación de las buscadoras como “dramáticas, algunas desde hace varios años”, y sintetizó sus demandas: “Lo que piden es ser escuchadas, que las autoridades hagan su trabajo y den seguimiento a los acuerdos”.










