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Se agrava presencia del crimen organizado en Chiapas

La Jornada

San Cristóbal de Las Casas, Chis. Más de 5 mil católicos de la diócesis de San Cristóbal que marcharon para conmemorar el 12 aniversario del fallecimiento del obispo Samuel Ruiz García, afirmaron que “la presencia del crimen organizado en las ciudades, pueblos y comunidades se ha hecho cada vez más visible en un contexto de disputa y control del territorio”.

Agregaron que esa situación “nos ha llevado a un clima de violencia generalizada, amenazas, enfrentamientos, desapariciones y asesinatos de personas de diferentes estratos sociales, así como el reclutamiento de jóvenes”, lo que ha provocado “masacres, terror e inseguridad en comunidades y cabeceras municipales, no solo del territorio de nuestra diócesis sino en las de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula”.

En un documento firmado por la agrupación llamada Pueblo Creyente, de la diócesis de San Cristóbal, aseguraron que “hemos visto que el actuar del crimen organizado ha sido con la permisividad de los tres órdenes de gobierno generando impunidad e injusticia”.

Los católicos (tsotsiles, tzeltales, tojolabales y choles, la mayoría) de diferentes municipios de la diócesis, iniciaron la peregrinación, pasadas las 8 horas en dos grupos: uno partió del poniente y el otro del oriente. Luego de caminar varios kilómetros, ambas marchas confluyeron en el parque central poco después de las 10 horas.

“Alto a la destrucción de la madre tierra”, “alto a los proyectos de muerte”, “alto a la venta de drogas”, “alto al cobro de piso”, “alto a los balazos” y “alto al vínculo del narco con políticos”, corearon los peregrinos, hombres y mujeres, que portaron mantas, imágenes religiosas y banderas.

Algunos indígenas colocaron a un costado de la catedral un altar tradicional y la diócesis instaló un templete para que el obispo Rodrigo Aguilar Martínez oficiara la misa para recordar a Ruiz García.

Antes de la celebración, que congregó a sacerdotes y religiosas de la diócesis, el Pueblo Creyente manifestó que “el uso de las armas ha sido una herramienta para tratar de solucionar los conflictos en comunidades, dejando en el olvido las formas comunitarias del diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas y de reconciliación que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestras abuelas”.

Añadió que “Chiapas ha sido uno de los estados en los que el fenómeno del desplazamiento forzado se ha visibilizado cada vez más y no ha sido reconocido ni atendido por las autoridades de los tres niveles de gobierno (…) en la actualidad los desplazamientos se han generado por la situación de extrema violencia provocada por los grupos armados que tienen la permisividad del gobierno”.

Expresó que “muchas veces, esta situación de violencia ha provocado la migración a otros estados del país o a Estados Unidos y Canadá. Todo lo anterior ha traído como consecuencia, la ruptura del tejido social y familiar”.

Exigió que cesen “los conflictos en las comunidades, las Injusticias, asesinatos, secuestros y desaparición de personas, la violencia y la inseguridad”, así como que se ponga un alto “a las cantinas clandestinas que promueven el consumo de alcohol, drogas y la prostitución”.

Demandó que “se deje de criminalizar la lucha por la defensa de la libre determinación de nuestros pueblos y la defensa del territorio en el que vivimos”.

Al mismo tiempo propuso como alternativas de solución a los problemas, “organizar trabajos colectivos como comunidades o como familias, como mujeres, jóvenes, niñas- niños, hermanos catequistas y Pastoral de la Tierra y otras áreas. Para lograr nuestra propia alimentación sana y nutritiva; conservar y valorar nuestra madre naturaleza que somos parte de ella y cuidarla; hacer conciencia de ya no usar químicos y desechables que la contaminan. Juntar la basura como nos enseñaron nuestros abuelos y abuelas. Sembrar árboles frutales, plantas medicinales, hacer hortalizas en común”.

Señaló que “los campesinos y las campesinas seguimos resistiendo y produciendo alimentos a pesar de que los precios de nuestros productos se mantienen bajos: el maíz, el café, el cacao, el frijol, la caña de azúcar, el jitomate, el chayote, etcétera”, al tiempo de afirmar que “existe un gran descontrol en los precios de la canasta básica y de los combustibles”.

El obispo Aguilar Martínez destacó durante la homilía, el trabajo pastoral realizado durante 40 años en la diócesis por Ruiz García, fallecido en 2011, quien, “aplicó la renovación profunda de la iglesia, marcada por el Concilio Vaticano segundo. El mismo se renovó, comprometido con los más marginados, los más rechazados y por eso es tan valorado. Y aquí estamos celebrando esta eucaristía, recociendo su propia conversión que le llevó a Cristo Jesús”.

También recordó al sacerdote Javier Reyes Reyes, párroco de Teopisca, quien murió el martes en esta ciudad, “muy conocido y estimado”.

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