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La crisis ambiental que enfrenta la Laguna de Catazajá comienza a convertirse también en un reclamo contra el gobierno municipal.
Pescadores de la comunidad Vicente Guerrero alertaron sobre el marcado descenso en el nivel de la laguna y la mortandad de miles de peces. Las imágenes proporcionadas por los productores muestran ejemplares muertos y zonas con niveles críticos de agua.
Los pescadores atribuyen la emergencia a la sequía y no descartan una posible contaminación, aunque hasta ahora no existe un dictamen técnico que establezca de manera oficial la causa de la mortandad.
Lo que sí existe es preocupación: cientos de familias dependen de la pesca y el deterioro de la laguna amenaza directamente su fuente de ingresos, además de poner en riesgo actividades turísticas y tradicionales como el torneo de pesca del róbalo.
Pero en medio de esta emergencia también han surgido denuncias ciudadanas que apuntan directamente al alcalde de Catazajá y a integrantes de su familia, a quienes se les atribuyen presuntos actos de corrupción, manejo irregular de recursos públicos y posibles beneficios relacionados con obras y proyectos municipales.
Entre los señalamientos destaca una obra de infraestructura ubicada entre las comunidades de Loma Bonita y Santa Cruz. De acuerdo con denunciantes, el proyecto habría sido clausurado anteriormente por la autoridad ambiental y posteriormente retomado.
Los ciudadanos cuestionan las condiciones en las que se ejecuta la obra y aseguran que parte de la estructura presenta afectaciones. También solicitan conocer cuánto dinero público se ha destinado al proyecto, qué empresa lo ejecuta, bajo qué contrato y si cuenta con todos los estudios, permisos ambientales y dictámenes técnicos necesarios.
El reclamo de los denunciantes es que se investigue si existen responsabilidades administrativas, posibles conflictos de interés o cualquier otra conducta irregular en el manejo de recursos públicos.
Y mientras las acusaciones crecen, los pescadores enfrentan un problema inmediato: la laguna se está quedando sin agua y miles de peces están muriendo.
Por eso exigen que las autoridades estatales y federales realicen inspecciones ambientales, tomen muestras y determinen científicamente qué está provocando la mortandad.
También solicitan analizar la construcción de una compuerta para regular el nivel del agua y establecer apoyos emergentes para las familias afectadas.
Catazajá necesita respuestas, no solamente discursos.
Los pescadores quieren saber qué está pasando con la laguna. Y los ciudadanos que han presentado denuncias quieren saber qué ocurre con las obras y los recursos públicos.
Corresponderá a las autoridades competentes determinar si existen irregularidades, quiénes serían responsables y, en su caso, qué consecuencias legales podrían derivarse.
Por ahora, la exigencia es una sola: investigación, transparencia y resultados antes de que el daño ambiental y económico sea irreversible.










