- El crecimiento de la ciudad y la urbanización sin control están acabando con las áreas verdes
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Debido a la presión que enfrenta por la mayor demanda de superficie urbanizada, uno de los distintivos que tiene Tuxtla Gutiérrez está en grave riesgo: el cerro Mactumactzá, ubicado al sur poniente de la capital.
En opinión del doctor en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable, Carlos Uriel del Carpio Penagos, con la construcción de la carretera que conecta al aeropuerto Ángel Albino Corzo, con los municipios de Suchiapa, Tuxtla Gutiérrez, Berriozábal y Ocozocoautla, se abrió la posibilidad para que la mancha urbana se extienda, primero a través de lotificaciones y luego con la construcción de viviendas, en zonas que más tarde demandarán todas las comodidades de las ciudades modernas.
“Cuando la demanda de suelo afecte a Mactumatzá, va a empezar con el libramiento nuevo que hicieron del aeropuerto hacia Coita, por ahí va empezar la destrucción de ese cerro, los que vivimos en esta parte de la ciudad no lo vamos a ver hasta que ya no haya nada que hacer”, declaró.
Con este cambio, la capital reafirma el color rojo en el que se encuentra al no tener más suelo para crecer; Mactumactzá es de hecho, uno de los “manchones” verdes que le quedan a la capital de Chiapas, donde con la construcción de más libramientos y vías para la circulación de automóviles, solo está acelerando el acercamiento de otros municipios, creando un área conurbada que, vista desde el aire, demuestra el impacto humano en lo que alguna vez fue un valle.
Del Carpio Penagos atribuyó esta inercia en la pérdida de suelos verdes a la falta de un compromiso y de políticas que protejan el patrimonio ambiental, no solo en Tuxtla Gutiérrez, sino en otras partes de Chiapas, donde las poblaciones siguen construyendo sin reglas ni límites, destruyendo espacios naturales que son irrecuperables.
“Por un lado la presión es muy fuerte para que los desarrolladores de vivienda tengan suelo, pero también el desinterés por cuidar lo poco que queda, en Tuxtla son prácticamente manchones porque la ciudad agotó sus posibilidades de crecer desde hace más de 10 años”.
No obstante, con el ritmo actual, vamos rumbo a la unión de San Fernando, Chiapa de Corzo, Berriozábal y Ocozocoautla, en una gran mancha donde cientos de miles de personas demandarán más agua y más servicio, con una presión que agregará más estrés a la cuenca hídrica, por ejemplo, de ahí que urgió a tener un planteamiento responsable de crecimiento urbano.










