Dorian Scott Vázquez / Corresponsal
Tapachula, Chiapas.— “Atender la salud emocional y los estados de ánimo de nuestros hijos e hijas, sobre todo en menores de edad y adolescentes, debe ser prioritario para entender su realidad y generar estrategias familiares que les brinden confianza y seguridad para su realización en estas etapas de su vida”, aseguró Alan Retano, coach de Desarrollo Humano de UNOi.
Con el objetivo de brindar información relevante para la atención de la salud mental y el manejo de emociones en menores de edad —enfocado a padres y madres de familia—, el experto en desarrollo humano disertó las conferencias ¿Quiénes son los protagonistas de la educación? y El hábito del asertividad.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, conmemorado cada 10 de septiembre, el Sistema Educativo Salazar Narváez con sede en Tapachula presentó estas charlas que sirven de reflexión y atención para visualizar de manera preventiva temas como el suicidio, la depresión, el bullying y otros factores que afectan a niñas, niños y adolescentes.
Alan Retano explicó que la realidad que enfrentan las infancias y las juventudes es muy diferente a la que vivieron sus padres, por lo que se debe abordar la problemática desde una perspectiva generacional: “Queremos educar y enseñar como lo hicieron con nosotros; sin embargo, son tiempos y entornos diferentes”.
Aseguró que los padres de familia deben tener muy presente que, en pleno siglo XXI, los entornos educativos y sociales en que se desenvuelven las nuevas generaciones son completamente distintos, lo que provoca una mayor exposición a emociones y frustraciones que, debido a la falta de entendimiento y comunicación en el seno familiar, los aleja del sentido de pertenencia e incluso del afecto.
El experto recomendó reflexionar, aprender y fortalecer el papel de las familias en la educación, pero sobre todo en la formación de valores, sentimientos y emociones, a fin de consolidar el desarrollo integral de los hijos y alejarlos de los pensamientos negativos, frustraciones y enojos propios de su edad, además de estrechar los lazos de comunicación mediante límites saludables.










