Docente: el baquiano que indica la ruta a la lucidez

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

En la educación, el rol del maestro es fundamental. El maestro debe ser un baquiano, un partero que incite al trabajo de parto. La batalla con el alumbramiento, es el tiempo de la interacción: cómo comunicar, qué estrategias emplear, a qué se le da valor y a qué no.
El docente es la persona que debe estimular al estudiante a descubrir, despertar el deseo de aprender, motivar y no cohibir, fomentar las capacidades cognitivas y sobre todo, hacer de las clases una excursión. El maestro debe ser alguien enamorado y apasionado por su saber, un ser ejemplar. Una persona íntegra, responsable y acogedora. No puede ser un instructor y transmisor de información, su rol va más allá. Debe permitir al estudiante vivificar su experiencia educativa, revelar sus capacidades cognitivas y generar dudas, plantear problemas, hacer manifiesta la capacidad crítica del alumno, hacerle entender que su pensamiento, sensibilidad y ser, también cuentan.
Es el rol del maestro, quien debe propiciar el acercamiento a lo imaginario; así mismo, debe permitir soñar e idear, indicar la ruta a la lucidez para poder afrontar consciente y responsablemente lo concreto y contextual. Por ello, las universidades formadoras de maestros y licenciados, deben propender por la formación de personas íntegras y no enfocar sus esfuerzos, medios y recursos exclusivamente en el desarrollo de habilidades y destrezas laborales.
En consecuencia, el maestro debe enseñar no solo su saber, sino vincularlo con otros saberes que inciten al estudiante a descubrir y apropiarse de las relaciones complementarias entre su actuar, su aprender y su saber. Aislar las diversas áreas del conocimiento, es silenciar la formación de seres pensantes y autónomos. Con referencia a la interrelación de conocimientos, un maestro que enseñe así, educa además en la solidaridad, pues hace comprender a sus alumnos que el músico es hermano del físico, el filósofo del matemático y el literato del historiador.
El maestro experto, partero, liberador, motivador, incitador de la duda, integral, entre otros, está en vía de lucha actualmente contra el propio sistema educativo, pues le exigen ceñirse a los lineamientos planteados por entes superiores de poderío, pidiéndole obedecer llanamente las reglas de las escuelas, colegios y universidades, enseñar algo que no quiere y tampoco lo motiva.
Se hace necesario pues, fortalecer la identidad profesional de los maestros y los directivos docentes como pedagogos, sujetos sociales, políticos, éticos y estéticos, promotores del desarrollo humano, protagonistas y dinamizadores de procesos educativos, culturales, interculturales, científicos, ambientalistas y artísticos.

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