Por fin hay buenas noticias para la UNACH

Letras Desnudas

Mario Caballero

En la vida, hay noticias que van y vienen cual si fueran oleaje marino. Una de esas olas es la UNACH.

Desde su fundación hace cincuenta años, la máxima casa de estudios de Chiapas ha sido materia de discusión y debate, pero muchas veces no por las razones que todos quisiéramos.

El cuatro de diciembre de 2006, por ejemplo, estalló un escándalo por la imposición de Ángel René Estrada Arévalo como rector. La comunidad universitaria no daba crédito que alguien con sus credenciales asumiera el cargo y menos que su nombramiento viniera desde Palacio de Gobierno, es decir, dictada por el poder en su momento.

Inclusive, la clase política local calificó la designación de Estrada Arévalo como un premio a la corrupción y abusos de autoridad que cometió durante su periodo como secretario de Salud del Gobierno del Estado. Puesto que él es considerado como uno de los principales responsables en la muerte de 35 recién nacidos en el Hospital Regional de Comitán de Domínguez.

Al realizar las debidas investigaciones del caso, se obtuvieron testimonios que dieron a conocer que esas muertes se debieron por el recorte presupuestal ordenado por Ángel René Estrada, quien alegó que como el hospital se encontraba ubicado en la tierra de Roberto Albores Guillén, adversario político de su jefe Pablo Salazar, no merecía recibir un solo peso para su operación, abastecimiento y administración.

También en el periodo de Carlos Eugenio Ruiz Hernández hubo noticias, y no tan buenas.

Por mencionar algo, el exdirector de Extensión Universitaria de la UNACH, Víctor Fabián Rumaya Farrera, denunció que Ruiz Hernández había provocado el desfalco más grande en la historia de la universidad. Argumentó que, entre desvíos de recursos y deudas, el ginecólogo había provocado un daño financiero estimado en mil 800 millones de pesos. Aunque hay otras versiones de que dicha deuda alcanzó los 2 mil 300 millones.

A estos hechos se sumaron otras denuncias por presunto acoso sexual, nepotismo, despidos injustificados de trabajadores, venta de plazas, entre otros.

Ahora bien, durante la administración de Carlos Faustino Natarén Nandayapa los cuestionamientos fueron una constante más que una variable. En otras palabras, la UNACH se convirtió en la comidilla de todos los días.

Para empezar, Carlos Natarén fue señalado desde inicios de su rectorado de mentir respecto a sus grados académicos y defraudar a la Junta de Gobierno de la universidad para acceder al cargo.

Estos señalamientos se convirtieron en denuncias penales el 23 de diciembre de 2022, interpuestas ante la Fiscalía General de la República por los delitos de usurpación de profesiones, uso de documentos e información falsa y fraude.

Resulta que en su postulación aseguró contar con una maestría en Derecho Constitucional por la UNAM y un doctorado en Derecho Procesal por la Universidad Complutense de Madrid, España.

Sin embargo, mediante un documento firmado y sellado, la misma UNAM negó haber expedido el grado de maestría a favor del exrector de la UNACH, y respecto al doctorado no existen registros oficiales en las instancias correspondientes en México. Lo único que existe es su número de cédula profesional de la licenciatura en Derecho, que cursó en la Facultad de Derecho de la UNACH.

Por tanto, Carlos Natarén ocupó el puesto de manera ilegítima, ya que la Ley Orgánica de la institución, en su artículo 17, establece que para ser rector debe “Tener, preferentemente, grado de maestría o doctorado otorgado por institución de educación superior que tenga reconocimiento…”, y él no tiene maestría ni doctorado.

Así, Natarén Nandayapa salió por la puerta de atrás, pero éste no fue el único motivo. También está acusado de corrupción, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito. Prueba de ello es la fortuna que tiene en bienes raíces, entre departamentos, condominios y residencias que adquirió durante su gestión como rector. Tan sólo una de las propiedades, que puso a nombre de su hija, tiene un valor superior a los 5 millones de pesos.

Por todos los años que cobró como rector, ganando un sueldo mensual de más de 60 mil pesos, Carlos Faustino obtuvo un ingreso de poco más de 4 millones de pesos. No se necesita ser un genio para comprender de dónde sacó para hacerse de tantas propiedades, que inútilmente quiere disfrazar como donaciones de su señora madre a sus hijos.

BUENAS NUEVAS

Al final de todo este pestilente oleaje, hay buenas noticias para la UNACH.

A diferencia de otros tiempos, a la rectoría llega un auténtico académico, que además cuenta con la sensibilidad política para detectar y superar los conflictos que siempre pueden escalar y poner en jaque la gobernanza de la universidad.

Oswaldo Chacón Rojas está cocinado en la Universidad Autónoma de Chiapas. De sus aulas egresó como abogado y durante muchos años ha laborado como catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Electoral, así como docente en la maestría en Derecho Público de la División de Posgrado y como profesor en el programa de doctorado en Derechos Humanos, y es integrante del Centro de Investigación Jurídica de la UNACH.

Ha sido investigador del Departamento de Filosofía de Universidad de Queen´s, Kingston, en Ontario, Canadá. Es integrante del Cuerpo Académico Consolidado de Derecho Administrativo y Municipal de la UNACH y desde el 2007 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Asimismo, ha sido ponente en foros nacionales e internacionales, coordinador de diversos proyectos de investigación, como el “Estudio Nacional sobre la Fiscalización Electoral en México”, que fue auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México.

Y sí, es doctor, en Teoría Política por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene la especialidad en Derechos Humanos por la Universidad Complutense de Madrid y en Derecho Constitucional y Ciencia Política por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid, España.

Ha publicado obras como Dinero del crimen organizado y fiscalización electoral (Ediciones Fontamara, 2011), Políticos incumplidos y la esperanza del control democrático (Ediciones Fontamara, 2009), Informe de labores de funcionarios públicos y la garantía de equidad en las contiendas (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, 2012), entre otras.

No es un improvisado. Fue presidente de la Comisión de Fiscalización Electoral (COFEL) y presidente del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas, por mencionar algunas responsabilidades públicas donde demostró capacidad, ética, compromiso y profesionalismo.

Enhorabuena por la UNACH. Por fin la rectoría de la máxima casa de estudios es encabezada por un personaje que conoce las entrañas de la universidad, sus necesidades, fortalezas y oportunidades, que tiene una carrera académica destacable y con experiencia administrativa.

No es extraño, entonces, que los primeros proyectos propuestos sean abrir una nueva sede para impartir la licenciatura de Medicina Humana, la puesta en marcha de un hospital universitario en San Cristóbal de las Casas y la creación de la “Marca UNACH”, a fin de comercializar productos y servicios desarrollados por la institución.

Enhorabuena también por Oswaldo Chacón, cuyo honroso nombramiento lo tiene más que merecido.

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