La Navidad en Canadá: Con gran alegría para algunos, pero con no tanta para otros

Jesús Martínez Soriano

Toronto, Canadá. En Canadá la temporada navideña en este 2025 ha sido muy diferente a las anteriores, debido a la difícil coyuntura que le ha tocado vivir, caracterizada por las restricciones a su comercio por parte de su socio más importante, Estados Unidos, lo cual ha alterado tanto las cosas como quizá en ninguna otra nación, con excepción de México, que enfrenta una situación similar. Lo anterior mantiene a sus habitantes con un sentimiento de descontento, pero también de preocupación por la incertidumbre que dicha situación ha generado. Y si bien es cierto que un sector de los canadienses estaría en condiciones de sortear las dificultades que se avecinan sin grandes contratiempos, debido a que poseen empleos estables, cuentan con un patrimonio propio y no tienen grandes presiones de gasto, existe otro grupo que ve con mayor preocupación el resultado de lo anterior: incremento de precios de los bienes y servicios, incertidumbre e inestabilidad financiera. Por ello, como Angus Reid lo señala, la temporada navideña estaría siendo vivida con gran alegría por algunos, pero quizá con no tanta por otros. 

Las preocupaciones de los canadienses

De acuerdo con un sondeo realizado a principios de este mes de diciembre entre unas 4 mil personas, por parte de Angus Reid, una institución sin fines de lucro, actualmente el tema que más inquieta a los canadienses es el incremento en el costo de la vida, reflejado en el alza de la inflación, seguido de la asequibilidad de la vivienda (es decir, la canalización de más del 30% de los ingresos de la gente para ese rubro) y la situación económica en general. Pero estas preocupaciones parecen ser más hondas para unos que para otros: según la misma fuente, solo para un 19% de los canadienses el nivel de las mismas es muy bajo, en tanto que para el 37% es bajo y para el restante 41% es entre mediano y alto. Mientras que los primeros dos grupos se encuentran en una situación relativamente estable, el segundo ve en riesgo la estabilidad de sus empleos, teme por posibles incrementos de sus deudas y, consecuentemente, por la afectación en sus actuales niveles de vida.

En el mismo sentido, un estudio del Banco de Montreal citado por City New, revelaba a principios de noviembre que un 41% de los consumidores, muy probablemente el mismo grupo al que hacía referencia Angus Rauters, adelantaba desde principios de ese mismo mes su decisión de cancelar viajes de vacaciones, sobre todo al extranjero, reducir sus gastos en la temporada decembrina y adelantar sus compras navideñas previendo que la escalada de precios de varios productos continuaría en ascenso. La misma fuente señalaba que debido a lo anterior, alguna de las grandes cadenas distribuidoras como Costco y Walmart planeaban reducir su oferta de ciertas mercancías (juguetes, artículos de decoración, etc.) e incrementar más la de comestibles y prendas de vestir. 

Al mal tiempo buena cara

La Navidad es sin duda la época más bonita del año en el mundo occidental y en muchas regiones no occidentales, y Canadá es una de las naciones en donde esta festividad se vive con gran intensidad y alegría. Por ello, a pesar de las difíciles circunstancias que a este país le ha tocado enfrentar, la mayoría de su población parece dar al mal tiempo buena cara. Un estudio del sitio BIV (Business Intelligence For B.C.) sostenía que 52% de los canadienses esperaba que la temporada navideña de este año fuera más divertida que estresante, un 30% temía que fuera lo contrario y el 18% restante manifestaba no estar seguro de qué realmente ocurriría. Pero en las calles, en casi todos los eventos navideños se observa una gran concurrencia y los ánimos se perciben bastante elevados. Incluso los eventos no gratuitos como la Villa de Invierno de la Destilería, ubicado en el suroeste de la Ciudad, o el Espectáculo Navideño Único del Canadian National Exhibition (CNE), cuyo costo de entrada asciende a unos 300 pesos mexicanos, continúan registrando una gran afluencia.

De igual manera, se observa el interés de los canadienses por mantener la tendencia que han venido configurando en años recientes, es decir, de iniciar cada vez con mayor anticipación las festividades navideñas, con luminarias y decoraciones de mayor magnificencia y con una mayor diversidad de eventos. Prácticamente desde principios de noviembre empezaron a colocarse las decoraciones e iluminación de la temporada en calles, avenidas, parques y espacios público, alegrando el ánimo de los transeúntes. En Toronto en para esas fechas ya permanecían encendidas las luminarias de algunas de las principales arterias como Bloor St. y Yonge St. El día 12 de ese mismo mes la estación de radio 98.1 empezó con la transmision de solo música de Navidad. Y el día 13 se inauguraban al mismo tiempo las luminarias y los mercados navideños de tres grandes aforos: el del centro comercial Eaton Centre, el más grande de la Ciudad, en la zona centro: el de la Destilería en un enorme complejo ubicado en el sureste, y el del Mercado de Invierno St. Lawrence, también en pleno centro. Un día después se inauguraba otro gran complejo navideño en el sureste: las Colinas Navideñas. Algunos días más tarde, el 28 de noviembre, se inauguraba el Festival de Invierno de Harbourfront, en el suroeste. En todo ellos la concurrencia fue bastante nutrida, como lo reportaron diversos medios.

Aunque hay que hacer notar que, a diferencia de años anteriores, en esta ocasión no se observan los centros comerciales con gran movimiento o extremadamente saturados, tampoco las grandes cadenas comerciales como Costco, Walmart o Loblaws. Lo mismo se percibió durante el Black Friday estadounidense que se extiende hasta este país en las grandes cadenas de artículos electrónicos y/o electrodomésticos (Best Buy, Home Depot o Canadian Tire): escasa afluencia de personas. Es decir, parece haber cierta cautela en los consumidores canadiense acerca de sus hábitos de consumo.   

Nuevos atractivos

Debido al gran furor que la Navidad genera, cada vez surgen y se adaptan nuevos atractivos para el disfrute de la gente, como el Tren Navideño promovido por las empresas ferroviarias Pacific Canadian y Kentucky City (PCKC), que desde inicios de este siglo recorre diversos pueblos y ciudades de Norteamérica, desde Canadá hasta México. Su propósito, además de alegrar el espíritu navideño de la gente, es reunir dinero y alimentos para los bancos de comida de cada una de las localidades por las que transita. El pasado 28 de noviembre el Tren Navideño llegó a Toronto, a la intersección de las calles St. Clair y Runnymade, al noroeste de la ciudad, en medio de un multitudinario recibimiento. Ahí permaneció alrededor de una hora, en la que artistas canadienses amenizaron el ambiente con música navideña.

Algo similar ha hecho la Comisión de Tránsito de Toronto, TTC por sus siglas en inglés (que aglutina el transporte urbano de metro, autobuses y tranvías), la cual recientemente empezó a adorna e iluminar algunos vagones del metro, con motivos navideños y a reproducir canciones de la temporada. Lo mismo ha hecho con algunos tranvías que recorren varias rutas de este a oeste y viceversa, en cuyo interior personal del TTC expresa felicitaciones de Navidad y obsequia dulces a los pasajeros, haciendo sentir aún más intenso el espíritu navideño entre los citadinos. Y no se diga de los camiones urbanos que también se unen a la celebración, con adornos similares y colocando en sus letreros electrónicos del frente mensajes de felicitación alusivos las fiestas decembrinas.

Así se vive la Navidad en Canadá, en un ambiente impregnado de júbilo, alegría y luminosidad, y amenizado con las tradicionales melodías navideñas que se escuchan por doquier de día y de noche, el cual los canadienses disfrutan con gran regocijo, no importando si lo hacen cada vez con mayor anticipación. Pero este ambiente de festividad parece contrastar, o acaso ocultar, la preocupación e incertidumbre que agobia a muchos de ellos, como lo referimos anteriormente. O quizá, estando conscientes de esa complicada situación por la que atraviesan, buscan disfrutar de los momentos de alegría y felicidad que las festividades navideñas les generan, sabedores de que éstos son efímeros y pasajeros y, por lo mismo, merece la pena extenderlos lo más que se pueda y disfrutarlos con la mayor intensidad posible.

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Un comentario

  1. Es interesante ver cómo no importa la nacionalidad que se tenga, el ser humano siempre tratará de hacer más llevadera la vida en situaciones de incertidumbre. Habla bien de los canadienses el que no hayan abarrotado los centros comerciales, son precavidos.

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