Jesús Martínez Soriano
Ottawa, Canadá. En el inicio de este 2025, cuando uno de los más crudos inviernos se ha dejado sentir en el extremo norte de nuestro continente, regreso nuevamente a Ottawa, después de un buen tiempo de no haber estado aquí, con el deseo de observar las modificaciones y avances que se registran en la capital de este que sigue siendo uno de los países más desarrollados del mundo. Llego por tren a la terminal Ottawa Station en día viernes, en punto de las 8:00 p.m., procedente de Toronto, en un trayecto de unos 450 kilómetros, con una duración de 4 horas con 30 minutos. Después abordo el metro en la estación Tremblay, de la línea 1, denominada Confederation Line, en honor a la unión de las colonias británicas que dieron origen al país en 1867. Los trenes del metro son más pequeños en comparación con los de Toronto o Montreal, pero con un diseño muy atractivo. En un recorrido de 5 estaciones, desciendo en la Parliament Station y de ahí camino algunas calles para llegar al hotel reservado, de donde posteriormente salgo a caminar por las calles del centro. Es una noche demasiado gélida, el termómetro registra -17 grados Celsius, con sensación de -25 grados, pero la vida trascurre con normalidad. En mi recorrido de dos días por esta ciudad varias cosas llaman mi atención, algunas de las cuales desearía compartir con los lectores.
Un ambiente de crisis, desconcierto y temor
Ottawa es una ciudad parecida a Washington D.C., pequeña en comparación con las grandes urbes (alrededor de un millón de habitantes), sede de embajadas y de numerosos museos y recintos artísticos y culturales, así como de los tres poderes de gobierno. Hoy en día la capital del país vive en un ambiente de crisis política, en donde todo parece indicar, de acuerdo con los sondeos de opinión, que el Partido Liberal terminará por ser echado de Parliament Cottage, la casa de gobierno. Después de casi 10 años en el poder, Justin Trudeau, actual Primer Ministro, ha anunciado ya su renuncia a partir de marzo, ante el amplio rechazo a su gestión. Se prevé el regreso del partido Conservador al gobierno, encabezados por Pierre Poilievre, un joven político de 45 años de edad originario de Cargary, Provincia de Alberta. Observo a las personas y me pregunto si ellas también percibirán ese ambiente o si solo se respira en algunos círculos políticos y medios de comunicación, que en su mayoría han criticado fuertemente la decisión de Justin Trudeau de prolongar su estancia en el cargo hasta el mes próximo.
Camino por Sussex Drive, en pleno centro, en donde observo la Embajada de Estados Unidos, un imponente edificio horizontal de más de 10 metros de altura que abarca toda una cuadra, el cual parece hoy más agrandado con la llegada de Trump al poder en aquella nación. Y si bien es cierto que aquí se ha generado ya una animadversión generalizada hacia el nuevo presidente estadounidense, también prevalece un gran desconcierto y, sobre todo, un gran temor por las medidas que pudiera tomar en perjuicio de Canadá, el otro vecino con quien comparte la frontera más grande del mundo entre dos naciones, 8,891 kilómetro, casi tres veces la que divide a México de la Unión Americana. Al igual que en México, todos los medios permanecen a la expectativa de las amenazas de imposición de aranceles y otras medidas punitivas a este país. Ese es lo intangible, lo que no se percibe a simple vista, pero que de alguna manera parece respirarse en la capital canadiense.
Un trasporte público moderno y con diseños muy atractivos
Uno de los aspectos que llama mi atención es el anuncio de la reapertura y extensión de la línea 2 del metro de la ciudad, a partir del día 6 de enero. Porque a pesar de que el sistema de trenes local actualmente cuenta solo con 3 líneas en operación, relativamente pequeñas, sus instalaciones y su flotilla de trenes parecen proyectar una imagen modernista y atractiva. La línea 1 posee 13 estaciones, la 2 cuenta con 9, y la 4 con solo 3 estaciones; éstas dos últimas recientemente puestas en operación; en tanto, la línea 3 aún continua en construcción y su inauguración está programada para 2027. Una de las características del transporte público de Ottawa es el atractivo diseño de sus unidades. Como lo referí anteriormente, el metro de esta ciudad es mucho más pequeño que el de las grandes urbes, pero sus trenes tienen un diseño muy peculiar: Los vagones de la línea 1 son de color blanco con dos franjas semicirculares en la parte inferior, de colores gris y rojo, y una cabina de cristal oscuro en cuyo contorno se dibuja la imagen de una hoja de arce (maple) en color rojo. En la parte inferior se lee en letras blancas: OC Transpo, el nombre del sistema de transporte de la ciudad que hace referencia a la región Ottawa-Carleton. Los nuevos trenes de las líneas 3 y 4, puestos en funcionamiento el pasado 6 de enero, tienen un diseño más vanguardista, con un cristal de tamaño más corto en el frente, haciendo sobresalir más el color rojo y el contorno de la hoja de arce que parece incrustada en la cabina.
También captaron mi interés los autobuses urbanos que, aunque son prácticamente iguales en todas las ciudades más importantes, al menos en las ubicadas en la cercanía de la costa del Atlántico, aquí tienen un sello distintivo. Los más populares son los llamados autobuses articulados, también conocidos como de acordeón, de 2 o más secciones tipo módulos, que hasta ahora parecen ser la mejor alternativa para transportar un mayor número de personas. Según OC Transpo, de los cerca de 700 autobuses que se mantienen en circulación, 355, es decir, 52%, son de este tipo. Le siguen los autobuses normales o tradicionales, de entre 10 y 12 metros de longitud, de diésel en su gran mayoría, de los cuales circulan 249 (36%). Y a pesar de que, como señalábamos anteriormente, casi todos son muy parecidos, lo que los hace diferentes son los diseños de su revestimiento: una combinación de los colores patrios, blancos casi en su totalidad, con los frentes y la parte trasera en rojo y el contorno de la hoja de arce en el reverso. Pero los que más parecen captar la atención de los transeúntes son los autobuses de dos pisos, que por su dimensión y diseño proyectan una imagen de magnificencia.
La atractiva opción de transporte urbano que parece haber fracasado
Al observar los llamados double decker buses o autobuses de dos niveles, recordé los famosos autobuses de Londres en color rojos, en donde se popularizaron desde principios del siglo XX. Pensé que muy probablemente Ottawa pretendía emular a los londinenses. Me entero que dichos autobuses empezaron a circular en esta capital desde la segunda década del presente siglo, pero con un diseño propio: colores blanco y rojo, al igual que el resto de sus demás autobuses, en el que destaca la hoja de arce en color rojo en su costado izquierdo. Según leo en el sitio Reddit.com, la iniciativa fue recibida con cierto entusiasmo por parte de la mayoría de los habitantes de la ciudad; un sondeo realizado por OC Transpo en 2011 entre usuarios y conductores de autobuses indicaba que 41% de ellos preferían los de dos pisos, por un 30% que lo hacía por los vehículos tradicionales. Pero no solo era cuestión de estética, sino también de amplitud y capacidad; los double decker disponen de 30 asientos más que los llamados articulados, 84 contra 54.
Sin embargo, me entero con cierto pesar que dos graves accidentes ocurridos en un lapso de seis años, han dado al traste con la reputación de estos vehículos. El primero tuvo lugar el 18 de septiembre de 2013, cuando un autobús de doble nivel chocó contra un tren de pasajeros de la compañía VIA Rail Canadá, en un paso a desnivel cerca de Fallowfiel Road, en el que fallecieron seis personas, incluido el conductor del autobús. El segundo se suscitó el 11 de enero de 2019, cuando la unidad se desvió de su carril, golpeando la parada en la estación Westboro, cobrando la vida de tres personas e hiriendo a otras 23. Más recientemente, en 2021, otro autobús de doble piso se desvió de la carretera, aunque no se registró ningún deceso ni tampoco personas heridas, lo que ocasionó la retirada definitiva de 19 autobuses. De acuerdo con OC Transpo, hoy en día circulan un total de 78 de estos medios de transporte en la capital de Canadá, representando el 11% del total. Al parecer las causas de ambos accidentes estuvieron relacionadas con cuestiones climatológicas, lo que pudo haberse enmendado, pero el estigma generado a raíz de ello muy probablemente terminará por propiciar el retiro de circulación de estos autobuses que parecían ser una de las más atractivas opciones para mejorar el transporte público.
Son ya las 2 de la tarde del día domingo y después de realizar mi último recorrido por la ciudad, aprovecho para visitar nuevamente el ByWard Market y sentarme justo enfrente de ese famoso mercado para degustar de un café, al tiempo que observo el transitar de la gente y varias banderas de la hoja de arce ondear en la parte superior de ese lugar. Se siente frío, pero ya no tan intenso, -5 grados. Empieza a nevar ligeramente, permanezco varios minutos más ahí sentado, para después dirigirme a la estación del metro Rideau, con rumbo a estación del tren que me llevará de regreso a Toronto.











Un comentario
Qué padre que inviertan en la imagen de su transporte público, eso motiva a la gente a cuidar su ciudad y a sentirse orgullosos, y claro, a que el ir y venir cotidiano sea más llevadero. Es una lástima los accidentes de los autobuses de doble cabina, ojalá tomen más precauciones y no los saquen de circulación.