Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
La inconsciencia es terrible a nivel mundial.
Los grupos radicales alemanes no desean vacunarse. Los deseosos de vacunar en el mundo con una dosis de refuerzo, refieren que privarán de una dosis a los que no se han ni desean vacunarse.
-¡México es superado por Chile! Tiene el 80% de su población vacunada.
¡Recordá! Has comparaciones equitativas. Chile tiene aproximadamente 19 millones de habitantes, mientras que México tiene casi 128, con 45 millones de personas vacunadas.
-¡Ya viste! Está terminando septiembre, apenas estamos a día 27 y ya 7 médicos conocidos muertos durante el mes, entre ellos una mujer. La compañera falleció cuando laboraba en Chamula, lugar donde decidieron no vacunarse. Y otro, grave.
¡No es privativo de los aborígenes chiapanecos, porque linchan encuestadores médicos en el estado de Puebla, que los confunden con secuestradores!
-Pero volvamos al tema. Decíme: ¿por qué te morís como médico?
¡Tenés razón! Se ha hablado de las cosas que te dañan, ocasionado que mueras. Te lo diré de otra manera. A consecuencia de la dieta todos tenemos ateroesclerosis, produciendo síndrome isquémico. Si tienes concentración de dióxido de carbono elevado, porque no respiras bien por destrucción alveolar, se va a producir una activación subcortical en el sistema nervioso y puede provocar convulsiones. Por otro lado, ¡nada le gusta al cuerpo! Si el oxígeno está elevado, es tóxico y produce daño del endotelio pulmonar, con lo cual hay pérdida del área vascular y se capta menos oxígeno, entonces sale plasma hacia los alvéolos y hay edema.
-¡Sos complicado para explicar esas cosas! Sin ser médico, te lo diré en breves palabras: ustedes los médicos no lo quieren aceptar: ¡exceso de trabajo! Uno de los muertos trabajaba en tres instituciones, sobreexponiéndose al virus en sus variadas mutaciones. Además, al andar corriendo de un lado para otro se produce estrés. Ya explicaste que el estrés altera la respuesta inflamatoria. Aunado -aunque ganen bien- a que comen pura grasa, ustedes le llaman ‘dieta inadecuada callejera’. Agrégale que algunos de los muertos dijeron ¡que no existía el virus! O el ‘Síndrome de Amino’: ¡A mí no… me va a dar! ¡Me protegen!’.










