¡No sé si llegaré al 2026!

Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]

En ceniza convertida
en reloj de arena contenida
Liberada de toda pena
He recuperado la cintura.
En vida nunca enflaquecí
pues nunca me moví.

Cargado de ausencias
Vegeto.
Sin estar muerto no vivo.

Marchamos al abismo.
cargados de cinismo.
Nos decimos libres. Diciendo así sea.
Y la plaga de la ignorancia
nos roba nuestra infancia.
Y la de la indiferencia
nos despoja de nuestra esencia.
Y la plaga de nuestras enfermedades
destruye lealtades.
Y la plaga de la guerra
destruye nuestra tierra.

Con lo que cuesta un avión estadounidense
Se construye un magnífico puente.
Con el costo de otro avión
salvaríamos a millones de la muerte.

A diario en tu cara te dicen,
No te mienten. Que sobras.

Y ahora bombardearán a Venezuela
para quitarle cazuela (petróleo).
El narcotráfico es el pretexto
drogándose hasta parecer indigesto.
Y luego sigue el resto de América Latina
por seguir en la rutina
de la prédica sabatina.

Que cada quien destruya lo que quiera.
Al fin y al cabo, todos nos moriremos.
La muerte, aunque siempre está presente
nos trata favorablemente.
Nos avisa antes de cargarnos.
Nosotros a la vida desperdiciamos
¡El humanismo parte de no destruirse a sí mismo!

Buscar lazos de coincidencia, de amor.
Amemos México.
Recordemos a Roberto Carlos
seamos tan civilizados como los animales.

Dejemos de consumir refrescos de cola, harinas refinadas.
En Chiapas el 99% de los habitantes poseemos antecedentes diabéticos.
Y si les decimos a que se cuiden ganamos un enemigo.
¿Qué universo pretendemos heredar a nuestros descendientes?
Y no por la civilización de consumo,
destruyamos biosfera y nuestra salud.

Soros paga los coros.
Crean santos en la muerte.
A diario indeseables sin suerte.

Eran, no lo serán
Juegan al cobarde suicida.
Un joven lo liquidó pues fue
incapaz de ultimarse.
Por la espalda lo mató, destruyó.
En vida desconocido,
en muerte reconocido.

Lo mataré dijo, para que me liquiden.
El jinete de la guerra reconoce
la cobardía que abusa de la fuerza.

A distancia con tecnología
consuma lo que de frente nunca se atrevería.

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