Café Chairel, de Fernando Barreda Luna

Eddie Rinctoya

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Quizás el acto de tomar un café no solo nos despierta, sino que nos devuelve a la vida después de recordar.

¿Cuántas bebidas existirán en el mundo? ¿Y cuántas serán conocidas mundialmente? La respuesta, aunque incierta, tiene algo seguro: el café se reconoce en cada rincón del planeta, y a él le hemos atribuido cientos de momentos de catarsis. Quizá por eso tiene esa aura de magia y misticismo: no solo caliente el cuerpo, también mantiene tibia el alma.

Hoy quisiera hablar de una película que se estrenó este jueves 21 de mayo y que acompaña esa misma sensación: Café Chairel, del director tamaulipeco Fernando Barreda Luna, con quien conversamos sobre su más reciente trabajo.

¿De qué trata? 

La inocencia de Alfonso lo embarca en la odisea de abrir un café de especialidad sin saber nada del negocio. Un día llega su primera cliente: Katia, una joven áspera a quien termina contratando, pero que parece estar escapando de algo. Sus personalidades chocan de inmediato, poniendo en jaque el destino del negocio en una historia sobre cómo dos extraños pueden ayudarse a sanar.

Su director

Sobre su relación con el horror, Fernando Barreda Luna nos dijo:

Si bien empecé en el género del horror, la gente me encasilló durante años. Yo nunca me he considerado un director de género, sino alguien que busca buenas historias y buenos personajes. Para mi lo mas importante es el guion.

Sobre retratar Tampico

Para mi era importante que las locaciones no se sintieran como un comercial de Tampico. No quería mostrar la ciudad de forma turística, sino encontrar espacios íntimos, rincones olvidados y texturas de abandono que reflejan lo que sienten los personajes. El agua funciona como un elemento de purificación y sanación. Siempre busqué que la película se contara sola a través de sus imágenes.

Sobre la soledad

Muchas veces no hablamos de la soledad ni vamos al psicólogo o al terapeuta, pero desde mi observación como cineasta, me gusta pensar que la soledad es un proceso de autoconocimiento. Le tenemos miedo, pero también puede ayudarnos a encontrarnos con nosotros mismos. A veces estás acompañado y aun así te sientes solo, porque no es la compañía correcta o porque no tienes la capacidad de conectar con los demás. La película muestra justo eso: cómo la compañía silenciosa de un extraño, puede ayudarte a atravesar un momento amargo sin necesidad de hablarlo todo. La soledad puede ser aterradora, incluso para quienes disfrutan estar solos, porque hay momentos en la vida en los que necesitamos a alguien cerca. Somos seres humanos, vivimos en sociedad y necesitamos del otro.

Y sobre el simbolismo del café

El café tiene muchos simbolismos poéticos. Alfonso es como la leche que endulza; Katia es la parte amarga, fuerte. Juntos hacen una mezcla que funciona. Además, el café sigue siendo uno de los pocos procesos artesanales que nos quedan.

En Café Chairel

Hay películas que no buscan conmoverte, pero terminan haciéndolo desde un lugar tan silencioso que uno apenas nota el momento exacto en que algo dentro se movió. Esta historia no grita; simplemente se sienta a tu lado y te acompaña mientras respiras, mientras tomas una taza de café para volver a la vida.

Café Chairel me hizo pensar en esos momentos en que la vida, con lo bueno y lo malo, nos obliga a sentir. Y justamente ahí la existencia parece detenerse para recordarnos lo que es estar vivos. En la rutina todo cobra sentido: escuchamos nuestra respiración, reímos, sanamos al hablar de lo que nos duele y nos regalamos la esperanza de que todo cambia.

En recomendación

Café Chairel me dejó con la sensación de que a veces basta un café, una conversación o una presencia honesta para volver a la vida después de recordar. Entre tanto cine de terror o historias superficiales, esta película se siente como un abrazo: un recordatorio de que muchos vivimos cosas similares, que la vida puede ser amarga como una taza de café, pero que, si le agregamos un poco de leche, el sabor -y lo que sentimos- puede cambiar por completo.

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