Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas

Ixtapa, Chiapas. 1986.
Pintor y escultor, radicado en Chiapa de Corzo, Chiapas.
En el año 2022 es llamado para pintar las esculturas de El Parachico y La Chiapaneca.
La pintura y su vida
“Cuando llegaba al taller en la casa de mi tío Francisco Jiménez Hernández (pionero en la escultura libre en Chiapa de Corzo), leía los libros que tenía sobre pintura, observar detalladamente las obras de los pintores como Rembrandt, Velásquez, Da Vinci, etc. Me intrigaba mucho el hecho de ver que con pintura y unos pinceles podían lograr esos efectos, con la mezcla de pinturas podían representar paisajes, naturaleza y muchos elementos comunes. Luego, comienzo a trabajar con el maestro Oscar Vicente Moreno Camacho como rotulista y allí se va consolidando mi fascinación por la pintura y toda la gama de posibilidades que podía hacer mediante su aplicación y la forma de maniobrar los pinceles. Finalmente estudio en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) y curso dos especialidades en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) España, que fueron ya los lugares donde pude ir consolidando mi técnica”.
La búsqueda como creador
“Creo importante el hecho de nuestra existencia finita en esta vida; por ende, mi búsqueda se va centrando más en la exploración de formas y técnicas, en el hecho de abordar temas de mi cultura con un enfoque experimental, tratando de poder tener una firma propia en este espacio de la pintura, claro, en ocasiones y por encargo se debe cumplir con las expectativas del cliente. Pero siempre he tratado de dejar algo mío. Busco que la pintura pueda ser sentida, la textura de la pincelada individual nos provoque una sensación de libertad al tiempo que nos devela un mensaje en su conjunto”.
Su aprendizaje
“Al principio cuando comencé trabajando de rotulista, me sirvió como mera remuneración económica, remuneración que también hoy, ya alejado del rótulo, recibo por mis pinturas, ya sea en formato al óleo o en murales. En mí estaba la necesidad de la pasión por lo que hacían los maestros de la historia del arte: ‘Mostrar la realidad del artista’ en la universidad y gracias a las prácticas y trabajos que nos solicitaban, pude comenzar a explotar diversas temáticas que fueron abriendo mi conciencia a un mundo infinito, la línea surrealista me ha fascinado muchísimo, siento que en lo personal es la puerta que me sigue abriendo paso a mi forma de dialogar entre mi realidad y mi imaginación. Es allí donde puedo afirmar que pintar me ha servido para poder exponer un diálogo a la sociedad. Creo importante esa armonía entre pintor y pintura, creo en la correlación espiritual que puede formarse mediante se va gestando la pintura. Por ende, mi formación se ha ido moldeando gracias a referencias que he tenido a lo largo de mi vida las cuales han sido agradables a mi forma de ser y pensar”.
Las redes sociales
“En una ocasión hice una página donde subía foto de mis pinturas, de pronto comencé a recibir mensajes para encargos, después, lo borré. Sentí que las ganas de tener seguidores me estaban desviando de mi objetivo principal que era pintar.
Hoy, puedo mencionar que dependiendo del enfoque que el artista busque, las redes sociales pueden ser un buen aliado, pero la persona debe identificar primeramente el rumbo que quiere, para poder ir formulando una estrategia de contenido.
Ahora con la experiencia de las redes sociales, siento que podré subir material de calidad en donde también quiero ir exponiendo parte del proceso de mis obras y algunas informaciones que creo importantes sobre mi cultura, que al final de cuentas es otra cosa que me apasiona”.

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