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En la película El Dorado, Disney nos presenta a dos exploradores españoles que se lanzan en una misión para volverse ricos, descubriendo una antigua ciudad que, según las leyendas, estaba llena de oro y tesoros más valiosos de los que cualquiera podría imaginar.
El Dorado y el mito que entendieron mal
Cuando los primeros viajeros comenzaron a subir a barcos para lanzarse a lo desconocido, en Europa comenzó a circular el rumor de que existía una ciudad perdida llamada El Dorado, que le daría a quienes llegaran a ella riquezas inimaginables.
Sonaba increíble y lo suficientemente convincente como para que muchos intentaran encontrarla, el problema fue que en Sudamérica el mito era diferente y parecía que todo había sido un problema de comunicación y de traducción.
El mito original (como el del Triángulo de las Bermudas o el monstruo del lago Ness) de El Dorado no hablaba de una ciudad perdida y oculta entre los árboles y montañas, sino de un gobernante que era tan rico, que se cubría de oro de pies a cabeza (con accesorios y pintura) y después se metía a un río sagrado para limpiar su cuerpo. Pero no es la única teoría que existe.
De acuerdo con la BBC, el mito viene de una historia real sobre un rito de paso que se llevaba a cabo por los Muisca en el centro Colombia, que fue explicado por Juan Rodriguez Freyle en su libro Conquista y descubrimiento del nuevo reino de Granada, publicado en 1636.
Rodriguez Freyle escribió que, cuando el líder del pueblo Muisca moría, se debía realizar una ceremonia para elegir a un nuevo “dorado”, quien debía convertirse en el nuevo líder de la comunidad y generalmente era un familiar del anterior, quien terminaba el rito en un río sagrado, rodeado de los sacerdotes y cubierto de plumas y ornamentos de oro, con el cuerpo cubierto por un polvo dorado. El elegido después debía hacer una ofrenda, lanzando gemas y las piezas de oro en el agua.










