Yaxkín Méndez Sánchez
Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]
Originaria de Acala, Chiapas. Médica, pintora, escritora y promotora cultural. Su relación con el arte comenzó a los siete años, cuando descubrió en la pintura un refugio emocional y una forma de entender el mundo. A los doce ingresó a su primer taller de arte y, desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por una profunda entrega creativa.
Ha recibido premios locales y estatales por su trabajo pictórico y ha formado a más de diez generaciones de jóvenes artistas, consolidándose como una figura clave en la educación visual de su región. Su obra, profundamente arraigada a la identidad chiapaneca, aborda temas como la memoria colectiva, la migración, las realidades comunitarias y la dignidad de los pueblos. Cada una de sus piezas dialoga con su territorio y refleja un amor profundo por Chiapas y por Acala.
Como médica, Yaxkín integra la sensibilidad artística en su práctica profesional, llevando una mirada humana, atenta y empática a cada comunidad que visita. Su formación le permite comprender al ser humano desde sus emociones, su cuerpo y sus historias, creando un puente entre el arte y la medicina.
Actualmente funge como Médico responsable de Salud Municipal en Chiapilla, Chiapas y continúa como tallerista de Arte, donde impulsa proyectos comunitarios con enfoque humanista y perspectivas de bienestar integral. Su vocación combina servicio, creatividad y compromiso social.
Yaxkín continúa creando obras que buscan sanar, visibilizar y transformar, con la firme convicción de que el arte también es una forma de cuidar.
La pintura y su vida
“La pintura llegó a mí cuando tenía siete años, como un pequeño milagro. No era solo un juego: era la primera vez que sentía que algo me hablaba directamente al alma. A los doce entré a mi primer taller de pintura y ahí entendí que el arte no solo era mi refugio, también era mi destino.
Con los años he tenido la fortuna de recibir premios locales y estatales, pero el verdadero orgullo es haber acompañado a más de diez generaciones de nuevos pintores. Ver cómo en cada uno se enciende esa misma chispa que cambió mi vida es, sin duda, el mayor premio. La pintura no solo llegó a mí… me transformó, y ahora busco que esa luz siga corriendo de mano en mano”.
Su búsqueda como artista
“Mi búsqueda como creadora nace del deseo de volver a escuchar la voz de mi tierra. Pinto para no olvidar de dónde vengo: los colores de Acala, la memoria de Chiapas, las historias que caminan descalzas entre ríos, montañas y comunidades que resisten con dignidad. Cada trazo es un intento de abrazar mis raíces y de honrar a la gente que me formó, la que me sostuvo y la que me enseñó que el arte también es un acto de amor. En mi pintura busco capturar ese pulso profundo: la identidad que me nombra, la nostalgia que me guía y la ternura que siento por mi estado. Al final, crear para mí es un regreso constante a casa, a mi origen, a mi gente y a la belleza que siempre vuelve a florecer en Chiapas.
Pintar me ha servido para muchas cosas, pero sobre todo para encontrarme. Ha sido mi refugio en los momentos difíciles y mi manera más honesta de nombrar lo que siento. Pintar me enseñó a mirar con más calma, a escuchar mis propias emociones, a darle forma a mi historia y a las historias de mi tierra. También me ha servido para sanar, para transformar el dolor en color y la nostalgia en algo que puede compartirse. Y, quizá lo más hermoso, pintar me ha permitido acompañar a otros en su propio camino creativo, sembrar esperanza, identidad y amor por Chiapas y por Acala desde cada trazo”.










