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Consumir proteínas magras y de origen vegetal puede ayudar a reducir la grasa acumulada en el hígado y favorecer la pérdida de peso corporal, de acuerdo con investigaciones internacionales difundidas. Especialistas de la Federación Mundial de Obesidad y la Sociedad Chilena de Obesidad coinciden en que el tipo de proteína que se elige en la dieta puede marcar una diferencia importante en pacientes con enfermedad hepática.
Enfermedad del hígado graso no alcohólico
La enfermedad del hígado graso no alcohólico se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado en personas que no consumen alcohol en exceso. Según la Federación Mundial de Obesidad, esta condición afecta a millones de personas y puede progresar a complicaciones graves como cirrosis o insuficiencia hepática.
Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y las alteraciones en los niveles de lípidos. Su prevalencia ha aumentado en los últimos años, lo que ha impulsado nuevas investigaciones enfocadas en estrategias nutricionales para prevenir y tratar el problema.
¿Qué proteínas recomiendan los expertos?
Especialistas recomiendan priorizar fuentes magras como pollo sin piel, pavo y pescado. Estas opciones aportan proteína de alta calidad con menor cantidad de grasas saturadas, lo que favorece tanto el control del peso como la salud del hígado.
También destacan la importancia de las proteínas vegetales, como lentejas, garbanzos y tofu. Además de proteína, estos alimentos aportan fibra, vitaminas y minerales que contribuyen a la regulación metabólica y al control de la glucosa.










