La evaluación formativa
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
El reconocimiento de la importancia de involucrar a los estudiantes de manera activa en el proceso de aprendizaje, ha motivado múltiples trabajos y discusiones sobre el tipo de modelos y estrategias de enseñanza que los docentes deben implementar en el aula. El uso de estrategias de enseñanza como trabajo colaborativo, enseñanza por proyectos, instrucción entre pares, etc., frecuentemente se utiliza como medida del nivel al que los docentes han transformado su salón de clases, en un espacio de aprendizaje centrado en los alumnos.
No cabe duda que la creación de oportunidades para que los estudiantes se involucren activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser una prioridad para todos los docentes interesados en promover aprendizajes significativos. Sin embargo, la simple implementación de modelos y estrategias de enseñanza centradas en los estudiantes, no puede considerarse como sola garantía de calidad educativa.
La naturaleza específica de las actividades seleccionadas o diseñadas por el maestro, la manera en la que el docente implementa tales actividades, la naturaleza de la evaluación que el maestro realiza durante el trabajo en el aula, las decisiones que el docente toma y las acciones que implementa con base en los resultados de sus evaluaciones, son indicadores críticos que también hay que tener en cuenta.
La calidad del trabajo docente depende en gran medida de la disposición y habilidad de los maestros, tanto para evaluar los conocimientos de sus estudiantes durante el trabajo en el aula, como para tomar decisiones que promuevan el aprendizaje. Desde esta perspectiva, la preparación docente en el área de evaluación puede considerarse como una de las herramientas más poderosas para mejorar la calidad de la educación a todos niveles.
Por lo anterior, se le apuesta a una evaluación formativa, la cual se basa en el análisis de evidencia recolectada por los docentes, que les permiten hacer comentarios e implementar acciones para mejorar la comprensión de los estudiantes.
La evaluación formativa implica un reto para el docente, pues demanda conocimientos sólidos en la disciplina, atención constante a las ideas expresadas por los alumnos, reconocimiento de las dificultades de aprendizaje más comunes y familiaridad con un repertorio de estrategias de enseñanza que respondan a las diversas necesidades de los estudiantes.
El impacto de dicha evaluación sobre el aprendizaje, depende de la habilidad de los docentes para formular preguntas que hagan visible el nivel de comprensión de los alumnos, reconocer ideas productivas y dificultades conceptuales expresadas por los estudiantes, generar interpretaciones adecuadas sobre el pensamiento de los alumnos y seleccionar estrategias efectivas para resolver los problemas de aprendizaje detectados.










