Estereotipos: normas sociales dominantes
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
La humanidad ha adquirido ideas y representaciones tan poderosas, que están presentes en cada ser humano sin importar su cultura o nación. Un estereotipo es una idea o creencia que fija la imagen atribuida a un grupo. Se podría añadir que este conjunto de ideas -normalmente compartido o consensuado- se transmite y se aprende naturalmente desde que se nace y se socializa en la familia, en el grupo de amigos, en el colegio, etcétera.
Con relación al estereotipo de belleza, puede decirse que el mismo comprende las ideas generales que se comparten en sociedad y, que se cree que son las características de aquello que se ve como hermoso. En relación al físico, esto se remite a rasgos y formas del cuerpo que son agradables a la vista de las personas y que están determinadas por la cultura, el tiempo y el lugar donde se vive.
En la sociedad actual, los rasgos físicos que se aprecian como bellos se remiten a aspectos como la delgadez, la altura, la estrechez de la cintura, la piel clara y la forma de las piernas, entre otros. El estereotipo de belleza del cuerpo femenino ha tenido distintos cambio y modificaciones a lo largo de la historia; sin embargo, se ha mantenido constante el énfasis sobre el cuerpo de la mujer de lucir siempre bello, presentable y atractivo para la sociedad. Énfasis que se mantiene en pleno siglo XXI y magnificado por los medios de comunicación que han jugado y juegan un importante rol en la imposición y transmisión de los estereotipos de belleza y que recaen mayormente sobre los cuerpos de las mujeres.
Respecto del papel de los medios de comunicación, a los que pueden sumarse la publicidad y la moda, en su conjunto aportan a que la imagen femenina solo sea validada desde una mirada esteticista (lo bello es bueno), lo cual implica un culto desmedido al cuerpo y la objetualización de la mujer. Se advierte así que, la distancia insalvable entre la autoimagen y la que se propone socialmente, genera frustración.
Así mismo, la edad aparece como un factor de vulnerabilidad ante los modelos publicitarios; las mujeres jóvenes (menores de 30 años) se alinean con los estereotipos de la publicidad y los medios, mientras que las mayores de 30 años son las que se apartan mayoritariamente y valoran lo saludable o son diferentes. Estos datos adquieren relevancia dado que la imagen corporal que se va construyendo en la adolescencia, además de cognitiva está impregnada de valoraciones subjetivas y determinada socialmente, y se produce en forma paralela al desarrollo evolutivo y cultural de la persona y su medioambiente.
Dado que el éxito aparece asociado a determinada imagen corporal social, el éxito es sinónimo de belleza y se excluyen los cuerpos que no se ajustan a la norma. Así, la norma dominante en el orden social regula, entre otros aspectos, los comportamientos alimenticios.









