Haikus de Día de Muertos
Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]
Llega la abuela,
copal, altar y ofrendas,
sus ojos viven
Crujen las hojas,
la Muerte viene alegre,
huele a tamales.
La cempasúchil
Camina, el alma sola,
vuelve la vida.
Brilla la vela,
el viento mueve el copal,
tiembla la noche.
Sobre la tumba,
llega la mariposa,
el alma vuelve.
Calla la vela,
la sombra se arrodilla,
nadie regresa.
Flores marchitas,
recuerdos encendidos,
la ausencia pesa.
Cruza la Muerte,
como un rumor antiguo,
duele y consuela.
Huele a copal,
el alma se disuelve,
como la niebla.
Noche sin tiempo,
una voz en el polvo
nombra mi nombre.
Calaverhaikus chiapanecas
La calaquita,
bebe su pozol frío,
¡ya no se marcha!
Baila la flaca,
con marimba en el parque,
¡pierde cadera!
Bien baila en Tuxtla,
la huesa con marimba,
¡rompe su falda!
Toma pozol,
la muerte en el mercado,
¡ya pide más!
Calaverhaikus chilangas
En Chapultepec,
la flaca come esquites,
¡pide sin chile!
Por Tlalpan pasa,
la huesuda en su bici,
¡sin casco va ya!
Metro Insurgentes,
la muerte se retrasa,
¡por saturada!
En la Merced,
la flaca regatea,
¡el pan de muerto!
Sobre Reforma,
baila la calavera,
¡selfie y maroma!
Llora la flaca,
por tanto smog y ruido,
¡ni ve a quién lleva!
Metro sin aire,
la muerte va apretada,
y pierde un fémur!
Sobre Reforma,
baila el hueso elegante,
ruge la banda.
Desfila huesa,
con maquillaje y filtro
¡ya es influencer!
Llegando al Zócalo,
la flaca pide selfie,
¡sale borrosa!
Come tamales,
la flaca bebe atole,
¡pide relleno!
Llega Catrina,
con WiFi y calavera,
¡sube su historia!










