Roberto Fuentes Cañizales / Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Sin duda, el lema es una realidad palpable que podemos encontrar en los momentos menos esperados. En las peores circunstancias encontramos personas comprometidas con sus semejantes y que en solidaridad, ejercen acciones de alto valor humano que resultan fundamentales para ayudar a otros, de manera desinteresada.
Estas acciones se basan en la empatía que detonan la cooperación individual, para apoyar o auxiliar a quienes enfrentan dificultades, sin esperar nada a cambio. Tal como ocurrió con unos señores que se encontraban disfrutando en familia, de un merecido descanso en un hermoso lugar a orillas del Río Grijalva, denominado Corredor Turístico Barranca Honda, del municipio de Chiapa de Corzo.
A un lado de nuestra mesa, se encontraba la familia Beltrán Nigenda, cuando de manera inesperada, desde la orilla del río, se escucharon los gritos desesperados que advertían que algo sucedía. “¡Se ahoga… ayúdenlo!”.
Sin pensarlo, don Ariosto Beltrán Espinoza, una persona de 65 años, de inmediato se puso de pie y salió corriendo hacia el río, seguido de su hijo Jesús Ariosto Beltrán Nigenda, quienes rescataron de la muerte al joven de 17 años, de nombre José Juan, oriundo de la Ciudad de México.
La peligrosa maniobra fue realizada con mucho esfuerzo por ellos, que tuvieron que lidiar contra las espontáneas reacciones del menor que luchaba con desesperación por su vida, también contra la fuerte corriente del río que los arrastraba. Justo en esos momentos de crisis, acudió una joven en un bote de remos en su apoyo y así, subieron al joven que fue llevado inconsciente a la orilla. Ahí, recibió ayuda de paramédicos de Protección Civil.
Por este medio, ofrecemos un amplio y merecido reconocimiento a la labor solidaría de estos valientes, quienes, arriesgando sus vidas, salvaron a este jovencito: Don Ariosto, trabajador del INE y su hijo Jesús Ariosto, un comerciante de Chiapa de Corzo que es paciente oncológico con tratamiento quimio. Asimismo, reciban un saludo y una amplia felicitación: Doña Lourdes Nigenda, maestra y “jefa” de la familia y su hija Susana Beltrán Nigenda, junto con su esposo Jorge Adán Nuriulu y sus niños.
Sin duda, se deben impulsar acciones que abran la consciencia colectiva de ayudar al prójimo y así, construir una verdadera transformación social, donde los seres humanos puedan dar sentido a sus propias vidas, buscando su felicidad en la ayuda a otros más necesitados, impulsando el desarrollo integral y de esta manera, asumir nuestra autonomía y con una mayor capacidad de decisión más humana, basada en la esencia la solidaridad, con acciones llenas de humanismo para así buscar, en principio, una mejor forma de vida que nos llene de muchas satisfacciones.
Recordemos que la solidaridad es un valor que implica dar apoyo a quienes enfrentan dificultades. Se basa en la empatía y así, busca sin ningún interés, mejorar la calidad de vida de otros, sin esperar nada a cambio.
Roberto Fuentes,
Cronista de Chiapas.










