Las pirámides de Giza son tan antiguas, que Cleopatra las consideraba ruinas

Muy Interesante / Andrea Fischer

Cuando Cleopatra quería presumir sus dominios, llevaba a los comerciantes, príncipes y altos mandatarios de otros reinos a conocer las ruinas de su imperio. Entre los monumentos predilectos, incluso hace 2 mil años, figuraban las pirámides de Giza: la necrópolis más impresionante que se había erigido hasta ese momento. A sus ojos, a diferencia de lo que se pregona en la actualidad, estos edificios ya eran parte del acervo cultural y arqueológico de su territorio.

“Montañas sobre montañas”

Cleopatra fue la última gobernante femenina que tuvo el Antiguo Egipto. Tras caer en manos del Imperio Romano, cuenta la leyenda que la mujer prefirió morir por su propia mano que ver a su reinado caer bajo las suelas de los soldados venidos de Roma. Éste no es el único mito que circunda a la Antigüedad egipcia.

Sin embargo, antes de ella había al menos 5 mil años de historia. Egipto fue de las primeras grandes civilizaciones humanas y, como tal, tuvo largos periodos de estabilidad política, económica y bélica. Algunos historiadores atribuyen esta bonanza constante al sistema teocrático militar que rigió al territorio durante milenios.

En un panteón divino tan amplio como el que se veneraba en el Antiguo Egipto, la necrópolis cristalizó el contacto entre estos dos planos, explica National Geographic:

“La dinastía IV representa el cénit en el arte de construir pirámides. Keops y después su hijo Kefrén erigieron las pirámides más grandes y perfectas en la necrópolis de Gizeh”.

Cleopatra perteneció a la dinastía Ptolomaica, con una distancia temporal de dos milenios y medio. Por ello, pensar que la gobernante era contemporánea a la construcción de las pirámides de Giza es erróneo.

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